Voto en la era de la desconfianza

Hoy más que nunca, la ciudadanía desconfía de los procesos políticos, es importante, necesario y urgente, reestablecer la confianza.   

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No sé qué sería de una sociedad colombiana arrojada al abismo y sin salida democrática. Las necesidades de la sociedad colombiana no se basan solo en construir el socialismo, sino en construir la democracia y la paz.

 

No es de extrañar que se considere cada vez más que los politiqueros expertos están en el negocio de embaucar a los ciudadanos para sus propios fines. La gente común considera que el sistema está amañado, que las élites no están en él por la gente sino, más bien, por el dinero. Esta es la Era de la Desconfianza. Nunca se ha desconfiado tanto, el dinero y los intereses especiales han creado una clase politiquera corrupta que está desconectada de la gente común, que lo único que piensan es principalmente en enriquecerse y que son inmunes a la rendición de cuentas. Esto tiene que terminar. La democracia tiene que cumplir, no solo con los ricos, sino también con los más vulnerables. Esta es una lección fundamental de los últimos tiempos.

 

Cuando la democracia crea riqueza a gran escala, no hay tensión entre ella y el capitalismo. Pero cuando ese no es el caso, el valor de la democracia se vuelve menos claro para algunos. Hay tremendas tensiones entre la soberanía nacional democrática. La respuesta no es construir más barreras. Las sociedades necesitan construir educación, innovación y oportunidades. Un tiempo de gran incertidumbre está sobre el mundo.

 

La tecnología ha abierto una gran ventana al mundo. Nadie, puede romper esa interconexión. Nadie puede anular para siempre el deseo humano de ser libre y vivir bajo la única forma de gobierno compatible con ese deseo: un gobierno representativo instalado con el consentimiento del pueblo.

 

Se necesita la aceptación de nuestras diferencias humanas y la capacidad de mediar en ellas a través de instituciones democráticas. Es necesaria la aceptación de verdades múltiples, tal vez incompatibles. En una era de polarización, esto puede parecer una gran aspiración. Pero las democracias tienen la costumbre de estar a la altura de los desafíos que enfrentan.

 

Las democracias deben ser desafiadas, a diferencia de las dictaduras que temen un desafío amplio porque puede hacer que se desobliguen. Desafío en las democracias también es renacimiento. Respeto la inteligencia de los votantes, porque más temprano que tarde están entendiendo que todos somos responsables de transformar un país y una región, esa responsabilidad no es de unos pocos es de todos, cada colombiano tiene una tarea por cumplir.