Libertad de Comunicar

Las ideas nos hacen únicos, los humanos nos definimos por ellas. Sin embargo, tienen poco impacto si no tenemos la capacidad para comunicarlas correctamente.

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En los últimos meses nos hemos visto invadidos de mucha información y noticias que hora tras hora van entregando nuevo contenido. A esto, se suma todo lo que se transmite a través de las redes sociales, donde contamos con un sinfín de información, generando en la sociedad, en algunas ocasiones, más incertidumbre y miedos. Y guste o no, las redes sociales e internet son los medios que permiten llegar más rápido y directo a las personas. Por algo estas plataformas se han transformado en un lugar predilecto para ser utilizado por los principales actores y la sociedad en general.

Hoy la conectividad está ganando mayor importancia en nuestras vidas: nos conectamos a través de dispositivos y aplicaciones con familiares y amigos, incluso, para expresar nuestras preferencias políticas. La conectividad es fundamental y su esencia radica en la libertad de comunicar nuestras ideas de manera respetuosa y segura.

Siendo tan importante la incursión de la tecnología y de las redes sociales en la sociedad actual, éstas además de constituir vehículos inmejorables para el ejercicio de las libertades de expresión e información, también deben ser útiles para el diálogo, el intercambio de ideas y datos, la aclaración de conceptos, la pedagogía o la ilustración, o para compartir conocimientos, costumbres y expresiones culturales, en términos generales, para establecer una genuina comunicación entre los seres humanos.

Antes de publicar contenido en las Redes Sociales debemos ser escrupulosos en el cumplimiento de nuestros derechos y deberes. El derecho a la libertad de expresión nos legitima para manifestar con total libertad nuestros pensamientos, ideas y opiniones, no abarca un derecho al insulto o al desprestigio, ni nos ampara para efectuar comentarios lesivos sobre otros. No obstante, debemos atenernos al caso concreto, puesto que con carácter general no es posible determinar los límites exactos de la libertad de expresión y, a pesar de todo, no debe verse reducida nuestra autenticidad en las Redes Sociales, ni debe impedirse que cada uno de nosotros sigamos manifestando libremente nuestras ideas y opiniones, bien entendido que con la necesaria prudencia para respetar igualmente los derechos de los demás.

Es necesario y urgente que desde cualquier escenario en el que nos encontremos, mejoremos la capacidad de generar una comunicación asertiva, sobre todo para no caer en la trampa de difundir tanta información que circula día a día y que ocasiona muchas dudas y confusión, el enfoque de la comunicación debe ser, transmitir de manera clara y objetiva.