Colombia votó por el cambio y la paz

Colombia eligió a un presidente progresista por primera vez en sus más de 200 años de historia. El apoyo decidido de los jóvenes, las mujeres y las comunidades marginadas jugó un papel importante en la elección de Gustavo Petro y su vicepresidenta Francia Márquez.

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La victoria rompe una tendencia histórica de elegir gobiernos de derecha en uno de los países más conservadores de América Latina.

Después de una campaña tensa, el economista, ex alcalde de Bogotá y Senador fue declarado ganador de manera convincente. La vicepresidenta Francia Márquez una abogada, activista ambiental afrocolombiana, feminista y víctima del conflicto armado, proviene de una de las regiones más desfavorecidas de nuestro país. La elección de Gustavo Petro como presidente de Colombia no es un asunto de generación espontánea. Este es un proceso que lleva más de 40 años en desarrollo, con miles de hombres y mujeres que participaron en una gesta heroica donde muchos perdieron la vida, por fin se ven los resultados.

En su discurso de victoria, aplaudido por miles de simpatizantes enloquecidos que apenas podían creer la nueva realidad, Petro dejó claro de inmediato que quiere restaurar la paz en el país aún violento. Prometió gobernar con "la política del amor", basada en la esperanza, el diálogo y la comprensión. Pidió un Gran Acuerdo Nacional, en el que quiere que la gente de las regiones desfavorecidas expresen su opinión. “La diversidad de Colombia debe ser incluida en estos diálogos regionales. No solo los que han tomado las armas, sino también la mayoría silenciosa de campesinos, pueblos indígenas, mujeres y jóvenes. A partir de los diálogos regionales, las reformas que Colombia necesita para vivir en paz y que pueden ser construidas en consenso con los ciudadanos".

La vocación del presidente electo es la construcción del Gran Acuerdo Nacional. Este se hace con los diálogos y conversaciones que se puedan hacer para tomar decisiones. Petro está invitando a todos los sectores y actores políticos a un acuerdo sobre temas fundamentales, ya sea la transición energética, la justicia tributaria, la paz, el tema de la justicia social, etc. Con base en eso, es que se va a desarrollar el acuerdo nacional.

Petro ya venía hablando con los principales grupos económicos, no con el fin de buscar votos ni recursos, sino para anunciar que una vez ganara en las elecciones dichos espacios seguirán dándose. No se trata de imposición con base en las mayorías, lo que hay que empezar es a tender puentes para que no sea nada dictatorial. Todo tiene que ser por consenso. En eso está Petro, con base en respetar el Congreso. Petro quiere gobernar para todos los colombianos. 

Los resultados de estas elecciones ofrecen esperanzas de cambio y sin duda impulsarán el acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC, que se firmó en 2016 y hasta el momento está en veremos; e iniciar diálogos con el ELN. Lo cierto es que las elecciones de 2022 marcaron un momento histórico para el país, ya que decidió despojarse de su enfoque tradicional para elegir a su líder y optar por un cambio importante.

Creo que el presidente Petro le cumplirá al país y que su programa de gobierno se hará realidad para bien de los millones de colombianos que le dimos el voto, para quienes no lo hicieron y el resto de la población. Su deseo de cambiar este país es genuino y no promesas de última hora. Petro se preparó para ejercer como presidente, su triunfo no es una lotería, es el resultado de una lucha persistente por recomponer la democracia, impulsar la justicia social y el desarrollo, destronar la corrupción y, en fin, hacer de Colombia un país diferente, incluyente, en paz. Gustavo Petro no es solo un intelectual estudioso de la realidad nacional, sino un líder capaz de poner a Colombia en un peldaño importante en la escala latinoamericana y mundial, con su decidida política de igualdad, enalteciendo a la mujer justamente, la lucha contra el cambio climático, el tránsito hacia las energías limpias, la defensa de la paz, el agua y la vida, la postura ante el narcotráfico y las relaciones entre las naciones, que deben ser guiadas por la autodeterminación y el respeto, antes que por cualquier otra consideración. ¡Llegó la hora de las definiciones, no es bueno desbaratar las esperanzas de las mayorías oprimidas!