La mejor exposición del año

En las diversas exposiciones y eventos de arte visuales, siempre encontramos a Alberto Argüello, grueso, barba y pelo blanco, callado, concentrado en las obras en exposición.

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En muchas, lleva sus obras y siempre son sorpresas, obras bien acabadas, maduras, con una interpretación muy contemporánea. Siempre hay que verla dos veces. Y en cada encuentro uno conocía un poco más de él. Que es nicaragüense (con razón el acento), que es egresado nada menos, que de la Universidad Autónoma de México (con razón el oficio), alguien dijo que era arquitecto (con razón el manejo de los espacios).

Y así como poco lo veía, más me acercaba a su obra. Cuando yo pensaba que era más bien lento en su producción, alguien me comento; el man ha participado en exposiciones colectivas en varias ciudades de Colombia y Nicaragua. Y entonces comenzó mi deseo de ver una expo individual de él. 

Como si fuera antojo de embarazada que siempre se cumple, el mío se dio justo a comienzo este mes de octubre. Por correo digital llego una invitan bien realizada y bien curiosa; Alberto Argüello me invitaba a visitar su Estudio a Puerta Abierta, cerca de mi trabajo en el barrio Sevilla. Y yo pensaba que solo alguien como él se enfrentaba a ese reto y justo, ese día, antes de la hora de apertura, cayo un aguacero terrible y justo dejo de llover a la hora acordada. Y justo, el espacio de la expo, las piezas presentes y el evento como tal, era lo que esperaba. Y pude ver la individual de un pintor maduro, con un conocimiento conceptual y del oficio y con unos deseos inmensos de aportarle a la ciudad que lo acogió. 

Y conmigo, la cofradía de pintores felices con la muestra (y el vino), todo coincidiendo, no solo en la calidad de la obra, sino en lo novedoso del espacio, en una ciudad en donde la mejor sala de exposición es una alcantarilla. NO sé cuántas obras hay, pero son dos pisos de una casa en el Barrio Sevilla, que el pintor ha llenado con un excelente montaje. Para el, es la posibilidad de que el artista, la obra y el espectador interactúen, que se conozcan los procesos que conlleva cada obra. Y en realidad el recorrido posibilita apreciar la obra, pero igual, es una posibilidad pedagógica para conocer el trabajo del pintor. Y si a eso le suma la calidad y la diversidad, podemos decir que esa muestra, es la mejor exposición realizada en nuestra ciudad este año.

La geometría, pero fundamentalmente la línea atraviesa casi toda su obra, y uno siente que eso, y la utilización del volumen, es justamente parte de su formación como arquitecto. Pero igual, la reelaboración que hace de muchas obras del arte universal y su gusto por algunos pintores, busca reactivar el imaginario de una obra de arte no sólo presentándola en un nuevo contexto, sino también resignificándola dentro de las particularidades de producción de los entornos locales. Y eso es algo que logra en su muestra. De esa forma nos recuerda, que el arte contemporáneo, es igualmente, conocimiento de la historia y la construcción de la memoria, por ello mismo, recurre mucho a elementos de la mitología cristiana y precolombina, dándoles un aire constructivista, que el mismo pintor reconoce. 

Esta exposición y la de Segundo Huertas en Santa Lucia Plaza, volvió a platear la necesidad de espacios culturales para las artes visuales que no sea exponer en una cloaca como la alcaldía pretende. Hasta ahora las artes visuales se han movido en algunos espacios alternos. Por eso, esa noche, el secretario de cultura departamental Daniel Sanz, invito a todos los artistas visuales a participar en dos eventos que la misma entidad está promocionando; el regreso del Salón temático, esta vez sobre los 100 años de Tierra de Promisión y el Salón Departamental de Artistas, con tres premios de adquisición, ambos a realizarse en la Sala Ricardo Borrero Álvarez de la Biblioteca Departamental. Y quienes quieran ver la obra de Alberto Argüello, me tomo el atrevimiento de darles la dirección de su taller para que pasen por allá; calle 25 No.5 A Bis-30, Barrio Sevilla.