Cuba sí, yankees noo…!!

En 1988, estuve en Cuba y tuve la oportunidad de hablar con jóvenes, por fuera de las rutas del turismo. Y uno de ellos para resumir un poco la desazón de los jóvenes cubanos, me decía; “lo que pasa es que acá tenemos las necesidades físicas resueltas, pero, aun así, siguen existiendo sueños por lograr”.

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Y eso resume el alto compromiso solidario de los cubanos, representado hoy en día en las Brigadas Médicas que van a diversos países trabajando con la gente de forma muy altruista. Pero igualmente, la exigencia cada vez mayor del bienestar que pide el pueblo cubano y que el gobierno no logra llenar por el bloqueo impuesto por los Estados Unidos hace 60 años. Por ejemplo, la Coca Cola, no la pueden comprar a 90 millas en Miami, sino que tienen ir a otros países para poder comprarla y llevarla a Cuba. Si señor, en Cuba se toma Coca-Cola, pero no se produce y como el gobierno norteamericano prohíbe su venta a Cuba, toca hacer malabares para conseguirla. Así que imagínense como será con otros productos. 

Y claro, los cubanos quieren disfrutar de la sociedad de consumo que ven por los medios, pero no pueden, porque el bloqueo los priva de muchos bienes. Y el Gobierno lógico, está preocupado por otras cosas, por ejemplo, ningún hospital, ni escuela, ni centro infantil ha cerrado en Cuba en este tiempo, no hay mendigos en la calle y los niños no mueren de desnutrición infantil como pasa en Colombia. Y a pesar de todo esto, el gobierno es autocritico, y por ejemplo, estos días, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel reconoció las deficiencias en el manejo de su gobierno de la escasez y el descuido de ciertos sectores, pero instó a los cubanos a no actuar con odio, una referencia a la violencia durante las recientes protestas callejeras. Y esa autocritica es una de las particularidades del gobierno cubano; todos recuerdan la autocrítica inmensa de Fidel en la Plaza de la Revolución cuando el pueblo no alcanzo la meta propuesta en una zafra de caña de azúcar.

Mientras el gobierno colombiano es incapaz de autocriticar sus errores, y más bien, prefiere echar culpas a todo el mundo y no asumir sus responsabilidades, el presidente Díaz-Canel en un discurso nocturno en la televisión cubana, se mostró autocrítico y reconoció que las fallas del estado jugaron un papel en las protestas por la escasez de alimentos, el aumento de precios y otras quejas. “Tenemos que ganar experiencia con los disturbios”, dijo. “También tenemos que realizar un análisis crítico de nuestros problemas para actuar y superar, y evitar que se repitan”. O sea, el gobierno cubano en ningún momento esquiva su responsabilidad y esa es la grandeza de la revolución cubana. Por qué en las protestas, muchos cubanos expresaron su enojo por las largas colas y la escasez de alimentos y medicinas, así como por los repetidos cortes de electricidad. Algunos exigieron un ritmo más rápido de vacunación contra el coronavirus. 

Pero igualmente, esa autocritica, no puede opacar, ni negar el papel que jugó en esas protestas las redes sociales y el gobierno de Estados Unidos, eso es claro. Y mucho menos el genocidio que lleva consigo el bloqueo criminal de los Estados Unidos, que incluso ha hecho que 191 países votaran en la ONU, a favor de cesar el embargo comercial a Cuba. Cuba está sufriendo su peor crisis en años debido a una combinación de la pandemia de coronavirus que ha paralizado su economía, incluida la vital industria del turismo, las ineficiencias en la economía estatal y el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos en la isla. La administración del presidente Donald Trump impuso más de 200 medidas contra la isla en cuatro años. Por eso, las protestas de ese fin de semana, fueron las más grandes vistas en Cuba desde hace un cuarto de siglo.

Pero la derecha americana no se ha quedado solo en azuzar las protestas en Cuba, sino en una campaña mediática, donde durante las 24 horas del día se usan historias para acusar a las autoridades cubanas de supuestas represiones. Es buscar construir un relato para justificar una invasión militar de EE.UU. u otro tipo de agresión, que se intensifican igualmente, en Venezuela y Haití. Y no sorprende la actitud de personajes mediáticos y faranduleros unidos a esta campaña, sobre todo, comparando con las manifestaciones en Colombia donde se asesinan a personas, hay desaparecidos, violaciones, se usan armas de fuego y todo este tipo de cosas, a las que no se le han dedicado ni un solo minuto. Por eso, los medios de comunicación hoy en día, son la avanzada de la derecha americana para agredir a los pueblos que buscan andar su propio camino.