La investigación en el aula y la evaluación por competencias generan dudas en la educación | Opanoticias
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Las instituciones educativas anuncian con carteles los méritos de su sistema de enseñanza. Dentro de las características, los métodos de investigaciones y las evaluaciones por competencias que se rigen por el MEN ministerio de educación nacional que son la tendencia hacia el cambio de mentalidad de los estudiantes de la nueva era o los millenium sostienen que en el colegio se aprende la transversalidad, el bilingüe y el pensamiento mixto y que forma a jóvenes con pensamiento crítico. Empezando el año escolar hay vallas informan que afirman que las  inscripciones están abiertas y cuando los padres van a las inducciones para conocer el colegio en el que pagarán bonos y matrículas, les exponen sólidos argumentos para hacerlo. Por ejemplo, les describen la importancia de un segundo idioma en un mundo global, enumeran las ventajas de convivir con personas del otro sexo, y además, les explican cómo formar las estructuras de pensamiento crítico y las proyecciones de los educandos con las TICS, un segundo idioma y un deporte que sea practicando a gran escala.

 

Cuando los colegios tanto públicos como privados exponen con orgullo su pedagogía se precian de la enorme distancia que los separa de los métodos tradicionales. La influencia de las teorías modernas del aprendizaje los aleja de los dictados y la memorización para formar los procesos de pensamiento, La pedagogía se basa en la resolución de problemas y en el desarrollo del pensamiento investigativo y la comunicación asertiva de docentes a estudiantes, de acuerdo a los requerimientos nacionales e internacionales. Así funcionan las pruebas estandarizadas, como Pisa y Saber, y los sistemas más exitosos como Singapur, Shanghái, Finlandia o Nueva Zelanda: evalúan las competencias y habilidades, más no los conocimientos.

 

Decir que forman el pensamiento crítico hace parte de la enumeración de frases publicitarias, como por ejemplo, que educan niños felices y solidarios que desarrollan libremente su personalidad. Sin embargo, las instituciones no necesariamente cumplen los lemas del mercadeo. Además  es común que impongan modelos de conducta e incluso de sexualidad, La situación que describe el maestro no se aleja de la verdad en algunas instituciones. En las investigaciones se encontraron casos en los que manuales de convivencia llamaban a la homosexualidad una práctica aberrante y la consideraban como una falta grave que era un motivo de expulsión por que tiene ese arraigo de formar hombres machistas y las mujeres a cambiar ese legado.

 

Los estudios curriculares y desarrollo docente aseguran que la comunicación acertada ayuda a disminuir ese sesgo de los estudiantes a los profesores cuando se habla con la verdad y se investigan que problemática se tienen en su aula escolar y como se puede mejorar esos puntos de vista divergentes de los estudiantes, hasta ahora que no se puede pretender cultivar la democracia y la cultura para la paz en ambientes autoritarios que imponen dogmas. Lo mismo puede plantearse en cuanto al pensamiento crítico, y surgen las preguntas ¿cómo es posible desarrollarlo?, se preguntó retóricamente, si las instituciones educativas asignan cuáles son comportamientos correctos y en qué consisten las pautas preestablecidas; ¿cómo construir criterio cuando el discurso contradice a la práctica?, y se cuestionan.

 

Una cosa es lo que se dice y otra cosa es lo que se hace. A gran cantidad de docentes les dicen que tenía que formar las estructuras de pensamiento, que ese era uno de los objetivos pedagógicos de la institución, no obstante, nunca explicaron a qué se referían exactamente; tampoco le dieron instrucciones sobre cómo enseñarlo, ni le suministraron materiales didácticos para hacerlo. Simplemente asumieron que se haría naturalmente, desde ese punto de vista existen críticas y cuestionamientos y las competencias con los estándares buscan manejar ese dilema para que se dé unanimidad y un enfoque comprensivo para todos los docentes, en otras palabras es unificar los criterios del saber.

 

Lo que hay que preguntarse es qué significa pensar críticamente. Se trata de la capacidad que tiene un individuo para pensar los fenómenos sociales, políticos, geográficos y ambientales a los que se enfrenta, con criterio propio, informado y con una capacidad de análisis que le permita apreciar las diferentes formas de pensar. El pensamiento crítico implica una reflexión en su contexto, que lo pueden llevar a tomar distancia y que lo convierte en un sujeto pensante. Es necesario desarrollar tres partes, la toma decisiones para resolver problemas; el ejercicio de análisis, argumentación e inferencia; y la capacidad de clasificar la información.

 

El pensamiento crítico está atado con la educación liberal, para que no solo se tengan conocimientos, sino que se sea un sujeto político, un ciudadano y enfocado a resolver problemáticas del diario vivir, es el caso del plebiscito los ciudadanos no decidieron racionalmente, Muchas de las personas que votaron por el sí o por el no, aseguró, votaron por la propaganda. No se atrevieron a confirmar, a contrastar con sus propios prejuicios morales o políticos. Es necesario tomar distancia para analizar si uno está en lo cierto, contrastar la información de los medios, de las redes sociales y dar un criterio que vaya en la misma vía de mis pensamientos.

 
Surge un cuestionamiento o la pregunta ¿Por qué es difícil enseñarlo? La principal dificultad es que los profesores no pueden enseñar lo que no saben hacer o no hacen cotidianamente. Pensar sopesando los diferentes puntos de vista, analizar los argumentos del otro, contrastar información antes de asumir una posición, es un hábito que no todos los maestros tienen en su vida ni en las clases, en muchas instituciones los conocimientos no se aprenden con la exploración, sino con el dictado de fórmulas; los profesores enuncian verdades en las clases y esperan que los estudiantes las escriban en sus cuadernos. A pesar de que afirman que forman con métodos modernos, en las evaluaciones censuran los errores, es decir, castigan cuando no repiten la información correctamente.

 

Muchos profesores de Ciencias aplicadas y en especial Matemáticas demuestran un ligero desprecio por las humanidades porque no son suficientemente rigurosas. Muchos maestros entiende la seriedad disciplinar asociada con el número de estudiantes rajados y pocas veces proponen un acercamiento diferente, crítico, que analice desde la distancia su disciplina y su sociedad. Solo se esfuerzan por cubrir temas, evaluar, dictar más contenidos y volver examinar. No establecen un diálogo entre la disciplina y la sociedad, como por ejemplo, con los problemas que implica la energía nuclear.

 

Hay mucha homogeneidad entre los estudiantes. Les cuesta hacer análisis y reflexiones profundas, se ha creado una cultura de adoctrinamiento ideológico. En universidades que deben de despertar en profundizar las investigaciones y las evaluaciones por competencias y se ha impuesto el llamado mamertismo. Expresan que hay unos personajes intrínsecamente que siguen con los mismos conceptos sin la innovación que se requiere, sin embargo, Les cuesta establecer relaciones, argumentar, y pensar por sí mismos. Entonces, cuando enseñan suelen dar fechas, exponer datos, pero sin contexto, sin análisis y eso es lo que transmiten en el aula la comunicación se distorsiona y no hay aciertos en estos saberes impartidos.

 

La situación ha llevado a un cuello de botella. La educación tiene que ver con inculcación de hábitos. Uno enseña si uno tiene esos hábitos, si esa disposición no está inculcada, es muy difícil enseñarlos. En el aula, los profesores deben ejercitar, aprender a tomar distancia: aprender argumentar, a sopesar las opiniones del otro. No es una cuestión cognitiva: debe ser un hábito en la vida diaria y con conocimientos debatir para afirmar o negar situaciones del diario vivir argumentando ese pensamiento.


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