Primera eucariota sin mitocondria obliga a reescribir los libros. | Opanoticias



¿Qué separa a animales, plantas, hongos e incluso amebas de las bacterias? Ahora, ya podemos decir que hay una característica que no nos hace universalmente distintos, gracias a un nuevo estudio que redefine lo que significa pertenecer a nuestra rama en el árbol de la vida. 

Esta rama incluye a todas las eucariotas, que incluyen organismos multicelulares y organismos unicelulares más complejos con células que contienen mini-órganos llamados orgánulos especializados.

Estos orgánulos incluyen el núcleo, que contiene la mayor parte del ADN y las mitocondrias de la célula, que es algo así como una “central de energía” que utiliza el oxígeno para producir energía, cosas de las que las bacterias y arqueas de los otros dos “dominios”, o ramas, en el árbol de la vida carecen.

Pero ahora, por primera vez, científicos han descubierto un eucariota sin mitocondrias, forzándolos a reconsiderar qué significa ser un eucariota. 

“En mi opinión, este es un hallazgo importante porque cambia nuestro concepto de qué define mínimamente a una célula eucariota”, comentó Andrew Roger, investigador de la Universidad de Dalhousie y coautor del estudio publicado en la revista Current Biology.

“Hasta ahora, todas las eucariotas conocidas tenían algún tipo de mitocondria en sus células, y de este modo las mitocondrias se consideraban componentes fundamentales de la biología celular eucariota”.

Este organismo carente de mitocondrias, llamado Monocercomonoides, vive en el intestino de una chinchilla, un roedor de las montañas de los Andes de América del Sur conocido por su lujosa piel.

Relacionadas con los parásitos humanos

Está de algún modo relacionado con el parásito que causa la infección diarreica conocida como giardiasis o “fiebre del castor”, y el que causa la infección vaginal conocida como tricomoniasis en humanos, aunque no hay evidencia de que Monocercomonoides perjudique a la chinchilla de ninguna manera.

Las tripas de otros animales no contienen una gran cantidad de oxígeno, por lo que los organismos que viven dentro de ellas no utilizan el oxígeno de la misma manera y no requieren de mitocondrias para producir energía a partir de oxígeno.

Esta clase de organismos carecen de mitocondrias visibles cuando se observan bajo el microscopio, y se llegó a pensar que no las tenían en absoluto. Pero hasta ahora, siempre se habían encontrado rastros de mitocondrias y de sus genes y proteínas dentro de la mayoría de estos organismos que han sido estudiados en detalle.

Anna Karnkowska, la investigadora que dirigió el estudio, dijo que eso es debido a que usamos las mitocondrias para mucho más que la generación de energía. Por ejemplo, ayudan a ensamblar azufre y hierro en proteínas importantes que son esenciales para muchos procesos biológicos.

Aun así, desde el momento en que ella y sus colegas comenzaron a estudiar Monocercomonoides, ya sospechaban que podrían ser la excepción y que podrían no tener mitocondrias.

“Creímos esto desde el primer día”, dijo Karnkowska, que hizo el trabajo al tiempo que ejercía de investigadora postdoctoral con Vladimir Hampl en la Universidad Carlos de Praga. “Pero es todo un reto intelectual mostrar que algo no está ahí. Siempre es más fácil decir: ‘Está aquí'”.

Tomado de quefuerteeslaciencia.com

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