Apocalipsis “suave y tierno”

Nos dimos a la tarea de buscar fuentes especializadas en el tema espiritual del denominado ‘fin de los tiempos’, merced a su reconocida trayectoria en esta capital frente a la práctica de la oración -y de la acción benevolente en beneficio del prójimo sufridor (sumido en el dolor temporal y en la carencia)-.

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Se puede considerar a estas personas como almas caritativas y comprometidas con la humildad y con la sensatez, la receta para sobrevivir a la tribulación de nuestra era, según su consejo. Algunas filosofías recurrentes para el efecto convierten a Neiva en un enclave histórico de doctrinas que contienen Ciencias del espíritu, aunque no sean ellas hoy de dominio público, pues en la actualidad mucha gente pareciera atravesar por una situación endemoniada (propia de una colectividad sumisa, resignada y hasta orgullosa de su ignorancia); incluso, por un cambio atribuible a su estilo de vida y a sus expectativas consumistas y hedonistas.

 

EL ASEGURADOR ANSELMO  

 

Teníamos en principio una inquietud relativa a lo que pudiera considerarse como la suspensión intempestiva de muchas de las facultades sensitivas, sensibles, psíquicas, consustanciales a los operadores místico-religiosos, a los filósofos y librepensadores, cual si se tratase de un efecto de los tiempos llegados, del crujir de dientes, del punto de no retorno en que estaríamos entrando por la posible temporada apocalíptica en ciernes, tal vez, en el registro de una cuenta regresiva. Es decir, caeríamos en la imposibilidad de predecir el futuro, como nunca antes habría ocurrido en el planeta, sobre todo de pronosticar lo que se nos viene pierna arriba como terrícolas (aunque ya parece haber sucedido todo lo imaginable, lo esperado desde una fatalidad subyacente, luego del impacto parcial de la pandemia, sin perjuicio del cambio climático y de la locura colectiva que, entre otros males, se asoman en el mapa. Entonces, abordamos al agente de seguros y espírita doctrinario cristiano, Anselmo Herrera, quien de plano descarta nuestra aprehensión sobre la presumible finalización de la profecía, tal como la conocimos a través de la Historia de la humanidad y que dio origen a las grandes  religiones mediante sus iluminados y, a la postre, ministros y voceros de Dios, con Jesucristo a la cabeza en la cultura occidental. 

 

EN DESPEGUE RALENTIZADO

 

El señor Herrera dice que comienza el ascenso de la Tierra y su paso lento del mundo de expiación y pruebas (del Valle de lágrimas, de las formas de destierro punitivo, de la caída angélica, del pecado original, en lo ecléctico propiamente dicho) al de regeneración a través de medios suaves y hasta tiernos, o dulces, mediados por algunos fenómenos naturales, sin el lastre de catástrofes o cataclismos. No considera él la ocurrencia de un cambio-salto dimensional de 3D a 5D, pues al menos se presume que la cuarta dimensión aloja a los espíritus desencarnados, a los ‘muertos’, e incorpora al mundo invisible, a la esfera extrafísica, al de la materia rarefacta, quintaesenciada y sutil; entonces, ese tránsito en acelere, antinómico, y sobrepuesto al orden divino de los cielos ascendentes implicaría una muerte masiva de seres terrestres, de vivos, para pasar de una a la quinta –al plano mental, en apariencia-. También dice el informante que en las primeras de cambio se nivelarán el bien y el mal, lo mismo que se surtirá el despegue de los seres con puerto de llegada en otros mundos, inferiores o superiores, en planetas del infinito, o en la misma Tierra sacudida por la transición hacia la etapa de regeneración. Al menos, dice que este mundo terrenal tendrá un clima paradisiaco, edénico para sus nuevos habitantes en merecimiento. Considera que la ley del karma, de causa y efecto, de compensación, no puede ser derogada, por cuanto siempre existirán y se crearán seres y espíritus en medio de un aprendizaje constante con miras a la condición angélica.