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Que vivan los estudiantes

Las movilizaciones estudiantiles en contra del paquetazo económico de Piñera en Chile, ha vuelto a colocar en la calles algunas emblemáticas canciónes de lo que fue conocido como la Nueva Canción Latinoamericana y  que fue inspiración de lucha para los jóvenes secundarios y universitarios delo saños 60 y 70.

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Miguel de León Por: Miguel de Leon 01 Nov 2019

Muchas canciones de esas, no sólo saluda la consecuencia y valor de la causa estudiantil, señalándolos como esperanza y semilla de la sociedad, sino también los ubica en una posición de lucidez adquirida por el valor de aprender, contraponiéndolo con el urdimbre «escondido» que la sociedad ofrece como verdad. No sorprende entonces, ver nuevamente a grupos reconocidos con Quilapayu, Intiillimani o Illapu dando recitales de música en las calles animando con sus voces y sus letras las justas movilizaciones del pueblo  chileno.

Por eso,  la muestra más elevada del arte, el asombro y la observación se halla en la composición de versos y homenajes a quienes enarbolaron sus banderas en nombre de la justicia, la democracia y la libertad. Y allí, en la cúspide de la montaña que escaló Violeta Parra, se alzó también Mercedes Sosa y toda una generación de cantautores, para asegurarse de que sus canciones jamás pasarán desapercibidos en alguna generación. Allí donde la protesta se hizo canción, los estudiantes se hicieron compositores de un porvenir. Y una de las canciones mas significativa, “Me gustan los Estudiantes”, es una aproximación directa a transformar nuestro sentido de la educación, es mirar directamente al modelo económico, transformar la educación es transformar el modelo neoliberal, para acabar con la educación de mercado, hay que discutir, promover y establecer nuevas formas de relación económica entre las personas, más fraternales, más respetuosas, equilibradas y que terminen, de una vez por todas, con la enorme y vergonzosa inequidad en la repartición de la riqueza.

Es una de las canciones mas cantadas, y su historia se desarrolla justamente en otra protesta. Ese día convocaba al gremio estudiantil a hacerse escuchar. La rebelión de los pupitres evocaba un nuevo acto de resistencia. Unos levantaban reglas, otros levantaban el puño con el que surgían las letras. Algunas antorchas iluminaban el camino. El silencio era abrumador pero simbólico. Se percibía la fuerza y el poderío de la juventud. La vitalidad se expresaba en la indignación y en la convicción de aquellos ideales que debían ser defendidos. En las calles ni una arenga, pues el trato era esperar el momento en que todos estuviéramos congregados en la Plaza. En las mentes todos íbamos al unísono. En algunos instantes se escuchaba el susurro de lo que todos cantábamos con alegría: “Me gustan los estudiant…” se escuchaba en la lejanía. “Vivan los especialistas” murmuraban en la esquina. Y así se va armando este himno cuya letra inicial dice asi:

¡Que vivan los estudiantes, jardín de las alegrías! / Son aves que no se asustan de animal ni policía, / y no le asustan las balas ni el ladrar de la jauría./ Caramba y zamba la cosa, ¡que viva la astronomía!

¡Que vivan los estudiantes que rugen como los vientos / cuando les meten al oído sotanas o regimientos./ Pajarillos libertarios, igual que los elementos./ Caramba y zamba la cosa ¡vivan los experimentos!

Me gustan los estudiantes porque son la levadura / del pan que saldrá del horno con toda su sabrosura, / para la boca del pobre que come con amargura. / Caramba y zamba la cosa ¡viva la literatura!

(Fragmento  Me gustan los estudiantes - Violeta Parra)



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