¿Cómo ha afectado la pandemia a las relaciones personales?

Mientras en los últimos años muchas personas vieron cómo se deterioraron sus relaciones interpersonales y sexuales, también son muchas las que aseguran que sus relaciones luego de la pandemia mejoraron significativamente. Las consecuencias del virus cambiaron absolutamente todo y el sexo y la intimidad no fueron la excepción.

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Nunca creímos que la aparición del SARS-COV-2 nos hiciera alejarnos de nuestros seres queridos, limitando las muestras de afecto hacia los otros. Ahora, luego de dos años de pandemia y con la nueva “normalidad”, podemos encontrar nuevas maneras de relacionarnos en especial con los seres más cercanos. 

 

Las personas más afectadas por el COVID fueron las que dependían del trabajo con contacto físico, especialmente las masajistas, deportistas, escort en Guatemala, médicos y demás pero afortunadamente para todos ellos, día a día, los diferentes sectores se van contagiando de normalidad.

 

¿Cómo afectó a las parejas?

 

Normalmente, los divorcios y separaciones se incrementan en los meses de enero, marzo y septiembre que corresponde a la vuelta de vacaciones, año nuevo y tras el verano. Las parejas durante el transcurso laboral y escolar dejan en un segundo plano los problemas de fondo pero en el tiempo libre estos mismos problemas son los que estallan. Es lo mismo que ha ocurrido en la pandemia. El confinamiento que comenzó a inicios del 2020 empujó a que se incrementaran las separaciones. Según los datos brindados por expertos en temas de relaciones la demanda de divorcios se disparó entre un 20% y 30%.


 

¿Cómo afectó a las familias y amistades?

 

Como se comentó anteriormente, alejarse de nuestros seres queridos físicamente fue una de las peores consecuencias que dejó el confinamiento. Aquellas familias que estaban acostumbradas a reunirse para sus cumpleaños, matrimonios y eventos especiales, tuvieron que hacer una pausa y acomodarse a las nuevas medidas de bioseguridad. Ahora, tras las vacunas y la costumbre de vivir con el virus a nuestro alrededor quedan pocos que le temen al COVID. Inclusive muchos de los países, especialmente las potencias mundiales, han decidido eliminar el uso de tapabocas tras vacunar a más del 70% de sus poblaciones.

 

Las vacunas generaron un impacto positivo. Regresaron las juntadas con amigos y las actividades como ir a conciertos, viajes, restaurantes, bares y demás activando las hormonas vinculadas al placer y la felicidad.


El efecto sobre la sexualidad

 

La función sexual cobija los procesos del deseo, excitación, orgasmo y satisfacción con la relación. De esta manera actúan el dolor y las erecciones. Varios estudios recientes han identificado una disminución de la función sexual por parte de hombres y mujeres en comparación con antes del virus.

 

Respecto al comportamiento sexual de las personas, existe una gran variabilidad en cómo la pandemia ha influido especialmente en las parejas más estables. Una de las estadísticas más consistentes es que al menos 2/3 de la población ha tenido menos relaciones sexuales que antes de la pandemia. El tercio restante tuvo más actividad sexual, no varió o no se vio afectado. Mientras que las relaciones sexuales se disminuyeron segun los datos de Simple Escorts, la masturbación creció significativamente, aumentando el uso de plataformas de streaming, videollamadas eróticas, sexting y demás medios virtuales.

 

A pesar de que la pandemia le ha salido cara a la salud física y mental de las personas, se ha demostrado que una actividad sexual estable funcionó como un factor protector contra la ansiedad y la depresión, aspectos que estadísticamente afectaron a toda la población.

 

¿El miedo aumenta el deseo sexual?

 

Según estudios realizados, se demostró que el miedo puede aumentar el deseo de intimidad. Los expertos explican por medio de dos hipótesis este caso interesante. Una procede al manejo del terror y otra con el modelo de control dual de la actividad sexual. Ernest Becker desarrolló la teoría del terror para entender mejor por qué los humanos se esfuerzan por mejorar la autoestima como una defensa contra la ansiedad que genera pensar en la muerte. Los eventos que generan ansiedad y estrés relacionados con la cercanía al peligro crean un fuerte deseo de intimidad y cercanía. Por otro lado, el segundo modelo se refiere a la estimulación que genera la excitación. Ciertas personas suelen inhibirse en este tipo de situaciones. La pandemia ocasionó una barrera con el deseo de algunos pero así mismo le dio la chispa a otros para aumentar su libido.