Superar la violencia política: Mucho camino por recorrer

Uno de los principales desafíos es erradicar la violencia contra las mujeres en la política, violencia que contribuye a entorpecer el camino de Colombia hacia la paridad en los cargos electivos y de toma de decisiones.

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Para generar conciencia sobre la necesidad de aumentar la participación de las mujeres como candidatas en los diferentes procesos electorales y rechazar las diversas formas de violencia que enfrentamos, todos los sectores, gobierno, medios de comunicación, entidades, instituciones, la academia, colectivos y por supuesto la misma sociedad, deben ser promotores, validadores y quienes apoyen a las mujeres para que participen en política, seamos electas, haya más democracia y tomemos el camino que nos lleve hacia la paridad.

En el ejercicio de nuestros derechos políticos, las mujeres colombianas a menudo enfrentamos humillaciones, bromas sexualizadas, insultos, rumores sobre nuestra vida privada y marginación. Las mujeres en política también sufrimos exclusión, constantes interrupciones en los debates y el financiamiento para nuestras campañas electorales es insuficiente. Quiero que la política de mi país se transforme, lucho para romper estereotipos enfrentando el sexismo y la discriminación; me han atacado por ser mujer.

Funcionarios en diferentes instituciones ignoran a las mujeres porque nuestra visión del desarrollo no es la misma. 

En una asesoría que realicé hace algunos meses a una mujer joven y talentosa que se está preparando y consolidando su aspiración política para las elecciones regionales, menciona que otro candidato le pidió que retirara su aspiración: “Me van a creer más que a ti porque yo soy un hombre y tengo dinero, así que no insistas en hacer campaña, retírate”, me dijo… A las mujeres siempre nos dicen que renunciemos. Los hombres no se dicen unos a otros que hagan lo mismo. En este momento, solo perseverando, ignorando los hechos violentos que enfrentamos durante las campañas, podemos salir adelante, pero eso si trabajando y realizando acciones para que la violencia política no se normalice y todo se tenga que pasar por alto, por el hecho de pertenecer a un partido o estar realizando una campaña política.

En Colombia, la violencia contra las mujeres en la política apenas comienza a salir a la luz. Según el estudio Mujeres y participación política en Colombia: Fenómeno de la violencia contra las mujeres en la política, realizado por el Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria (NIMD), el 63% de las mujeres encuestadas reportaron ser víctimas de violencia. Sin embargo, no existen cifras oficiales en el país sobre la violencia contra la mujer en la política.

Si bien, Colombia aún debe adoptar un marco legal para abordar la violencia contra las mujeres en la vida política, existe un proceso institucional que guía a las víctimas a denunciar y recibir apoyo hasta que se resuelva su caso.

La ley para la representación de la mujer está ahí, pero no se reconoce la necesidad de la mujer en la política. Hay un largo camino por recorrer. Necesitamos hacer pactos entre mujeres para apoyarnos, porque independientemente de las visiones políticas, nuestra experiencia como mujeres es necesaria en la transformación de nuestra región.

El compromiso político de las mujeres. Sin el feminismo, ninguna de nosotras estaría donde estamos ahora, la importancia de las agendas feministas es que no son un tema individual, sino que cada paso que damos es para miles de mujeres que ni siquiera conocemos.

Mi consejo para todas aquellas mujeres que quieran entrar en política es que avancen y no se detengan, tienen que alcanzar sus metas, porque si no tienes metas no eres capaz de traspasar la barrera entre el miedo y el poder que todos tenemos.