Ocho días de pan y circo

Para el próximo domingo, el día 19 de junio, en horas de la tarde-noche ya sabremos quien será la persona que tomará las riendas del país por al menos los próximos cuatro años.

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Como lo mencione en la columna titulada “Análisis de primera vuelta”, hemos podido ver que esta campaña electoral se destaca por todo, menos por tener propuestas, por tener debates. En una democracia respetable lo lógico es que se aproveche hasta el último día para informar a sus votantes y que el pueblo exprese su voluntad a conciencia y conociendo a sus futuros gobernantes.

Por el contrario y como es destacable en Colombia todo pasa como en un cuento de fantasía, donde prima la premisa romana de Julio Cesar “Pan y circo para el pueblo”. Bajo dicha premisa hemos visto que estos últimos días parece un reality show las campañas políticas, vemos que solamente se insultan, se agreden y lo peor de todo generando odio.

Bien dice Sergio Fajardo “como se hace la campaña se gobierna”, lo único claro que tenemos ahora los colombianos es que el domingo escogeremos quien gana el primer round del reality show y quien será el mayor contradictor del Gobierno electo. Claro, ya veremos que como la campaña no se dio mediante un debate serio, veremos que hay más seriedad en Sábados Felices que en los debates de Gobierno de los próximos 4 años.

Como lo he venido reiterando en varias columnas, ahora la responsabilidad recae sobre nosotros escoger a quien vamos a dejar que maneje nuestro país por los próximos 4 años. Ya de antemano sabemos que en primera vuelta ganó el no continuismo, ahora debemos escoger que tipo de cambio vamos a elegir.

En conclusión, no caigamos en la dinámica de pan y circo para el pueblo, fracasó el Imperio Romano por entrar en esa dinámica, no dejemos que Colombia pase lo mismo. Además, porque la diferencia entre el entonces Imperio Romano y Colombia no es ni comparable. En otras palabras, tendría más futuro la selección Colombia en el mundial de Qatar que como República. Debemos exigirle a los candidatos de estas elecciones y de las elecciones venideras que sean serios, que nos respeten como sociedad inteligente, y que no crean que nos pueden seguir ninguneando.