Comfamiliar
Opinión

No sean cobardes, no digan mas mentiras

No


Ya los domingos, no se recibe el dominical de El Tiempo con el placer de hace unos años. Hoy todo lo que escribe y escriben en el periódico y sus columnistas, se reduce a un cuadrilátero vicioso:

Petro, FARC, Cuba y Venezuela. Son obsesiones. La única idea clara que queda de esta derecha obsesiva es la de dejar las cosas como están. Y ni siquiera disimulan las mentiras y el odio. Incluso hay una competencia entre Mauricio Vargas y Maria Isabel Rueda, para ver quién dice mayor cantidad de estupideces, yo creo que es una carrera por algún bono extra. Alguna vez leí en un cuento sobre un asaltante de bancos; vivimos en un mundo de explotadores, y mi deseo no es cambiar el sistema sino el de aprovecharme de él. Ese es el negocio de la derecha colombiana: aprovecharse de las riquezas del país y que los demás se la rebusquen coma puedan.

La derecha política no sabe de la autocritíca, y en realidad, tiene vergüenza de reconocer que se equivocaron, que el gato es evidentemente negro y no blanco como lo han querido enseñar a la gente que los ha seguido durante todos estos años de guerra fracasada. Los analistas y columnistas de derecha lo saben y deberían decirlo, escribirlo. No cabe seguir especulando sobre un cuadrilátero de ideas que carecen de sentido y de oportunidad política. Incluso, su calidad de columnistas comienza a declinar, columnas sin sentido y sin aportes sustanciales a nada. Por qué es tan difícil aceptar que el fin último de una negociación de paz es la de normalizar la vida política de un país. Hacer una quita de la violencia armada, y la clave para conseguirlo es ir hasta una reforma política de fondo, acordada. Las otras reformas, las de naturaleza socioeconómica, soy realista, hay que hacerlas desde el poder.

Por eso, el Plan de Desarrollo de Duque desconoce de manera tajante los Acuerdos de Paz firmados por el Estado con las Farc y Duque así lo dijo en campaña. Su financiación prevista en el Plan Marco de Implementación de los Acuerdos se ignora de manera abierta y descarada como parte del macabro proyecto de hacer trizas la paz, potenciando de esa manera el exterminio de los líderes sociales y los procesos de desplazamientos que en el actual momento golpean gravemente a las comunidades indígenas y afrodescendientes de todo el país. Eso todos lo esperábamos, pero lo que molesta, es que la Derecha mienta descaradamente sobre eso, que no tenga “los cojones” de decir que ellos se benefician económicamente y políticamente de la guerra y por eso lo hace.

Pero díganlo, no sean cobardes. Y si no son capaces de decirlo, sería muy difícil pedirles que, por una vez en sus vidas, aplacen sus obsesiones y mezquindades y piensen en el país. La vida política de Colombia debe normalizarse y para esto se demanda el concurso de todo el arco político y social. Una idea nacional: erradicar la violencia de la política. Pedirles a los medios que dejen de tratar como imbéciles a los colombianos y que piensen en el futuro de este pedazo de tierra que compartimos.


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