apuestas

OPANOTICIAS

Opinión

Los tibios se lavan las manos

No es la primera vez que las cámaras ven llorar a Claudia López, alcaldesa de Bogotá, pero si fueron las únicas lagrimas que el poder político derramo por los jóvenes asesinados en Bogotá por la policía en una jornada de sangre y violencia.

Los
Por: Miguel de Leon 14 Sept 2020

Por: Miguel de Leon

14 Sept 2020


De resto, las lágrimas del gobierno y los medios de comunicación fueron por las pérdidas materiales que dejo la indignación de la gente, todos a una lamentando la perdida de vehículos de transporte público, la quema de los CAI y saqueos en bancos y almacenes de cadena, no más. Ni una sola lágrima o una manifestación de dolor por los jóvenes asesinados y los maltratados y golpeados por la policía en una jornada de sangre y sadismo. "Es una auténtica masacre de jóvenes en nuestra ciudad", dijo Claudia López ante de dejar  que las lágrimas salieran de sus ojos. Y hasta ahí llego. 

 



Por qué en la misma intervención, Claudia revictimiza a los jóvenes, insistiendo en poner en el mismo nivel a la policía con los manifestantes, cuando habla del “despliegue de violencia”. En la misma intervención, sin ningún pudor como siempre, dijo “quiénes quemaron son criminales”, y “los policías heridos están llenos de sueños e ilusiones”, ¿será que las personas asesinada y herida no? Insiste en que tanto policías como manifestantes son “jóvenes con sueños”, como un todo homogéneo, desconociendo que unos representan una institución que constitucionalmente está encargada de la protección de la ciudadanía (sabemos que en la práctica no es así) y que los otros son jóvenes que cotidianamente se encuentran con los efectos de la crisis social y de la arbitrariedad del poder. Desconoció igualmente, la acción coordinada de la policía en toda la ciudad (uso de armas de fuego, tortura, uso de armas no convencionales, allanamientos ilegales, tortura) y reproduce la lógica de las manzanas podridas “unos miembros que no cumplen la Constitución”.

Y es entonces, cuando uno sabe el significado de “las lágrimas de cocodrilo”. Y cuando uno cree que la emoción hizo contradecir a Claudia, uno recuerda como ha satanizado la movilización social y siempre sus declaraciones favorecen las acciones de la policía y las justifica, todo eso cuenta como un empujoncito para que la policía haga lo que quiera. Y claro, ella muy ofendida sale después a decir; “¿A quién obedecen?". Para la alcaldesa, la culpa de lo sucedido recae en los repertorios de protesta ciudadana, por eso insiste en cerrar Transmilenio a las 8PM, en pedirle a la gente que esté en casa a las 7PM y lo ratifica con esta frase: “la acción ciudadana pacífica es la que puede recomponer la confianza en las instituciones”. Es decir, ¿la gente tiene que ganarse la confianza de la policía? ¿También del gobierno nacional y de la alcaldía que respondieron a la brutalidad policial con más policía?

Pero igual no hay nada más cruel, que cerrar TM a las 8 y decir que toca estar en la casa a las 7 pm entonces, si por alguna circunstancias a usted lo encuentra un policía a las 8; 30 en la calle, lo puede maltratar, lo puede violar, lo puede matar impunemente, y solo basta con decir “¿qué hacía en la calle después de las 7:00 de la noche? “ Una lógica salvaje a la que juega Claudia y la policía. Y para justificar el accionar de la policía habla de “confrontación inútil” y no sé  donde la señora alcaldesa vio una confrontación, porque lo que todos vimos fue ataques de la policía a la gente y la gente atacando infraestructuras, ¿dónde está la confrontación? ¿Es comparable un joven con palos y piedras con un joven armado, en moto, que cuenta con su manada? 


Esa actitud de los tibios de querer quedar bien con todo el mundo, aunque en el caso de Claudia, busca quedar un poquito mejor con la policía y con la derecha, es una de las cosas que más le sirve a los violentos. Lo que Claudia López está aceptando implícitamente en su discurso, es que la policía puede actuar de manera autónoma negando derechos fundamentales a los ciudadanos. ¿Quién nos garantiza que podemos estar a salvo?, ¿quién nos garantiza que no se tomarán el poder?, ¿quién nos garantiza que el Estado cumplirá su supuesto deber como protector de los ciudadanos? La afirmación de la ausencia de responsabilidad por parte de la alcaldía de Bogotá en esta masacre, no sólo lava las manos de quienes se supone toman las decisiones. Estas declaraciones afirman también la falta de autoridad y, con ello, afirman la fragilidad de nuestra democracia y afirman la probabilidad de que lo que pasó anoche se reproduzca en el tiempo y nadie pueda detenerlo. Ante esto, ¿qué nos queda?, ¿cuidarnos entre nosotros? 

 

 

 

 


Loading...