Los oportunismos políticos

La postpandemia en Colombia comienza con el “Estado Social de Derecho” a punto de desaparecer, tal vez algo queda en la Constitución Nacional y en las clase de derecho constitucional.

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La Fuerzas Armadas actuando sin ningún control y en guerra abierta contra la población colombiana, el Congreso de la República no delibera ni legisla y cuando lo hacen solo dan gusto a oscuros intereses económicos, la administración de justicia transcurre a media marcha, mostrando su carácter de clase; las luchas sociales y políticas viven una situación de hibernación, todos mirando como armar listas electorales, mientras los jóvenes de primera linea se pudren en las cárceles. Y la gente buscando plata que no tienen para los regalos de navidad. 

La propuesta de gobierno que estamos viviendo es la de crear una organización social  fundamentada en la autoridad vertical, ejercida desde la Presidencia de la República, con el respaldo armado de la Fuerza Pública. Por ello han alimentado el miedo, la incertidumbre y la desprotección de la sociedad. Creando escenarios propicios para el despliegue de políticas autoritarias, de seguridad, control y represión social, propias de las agendas políticas de la derecha, incluso un poco mas allá, creando en gobierno fascista. Si tales políticas venían siendo cuestionadas, con la defensa de los derechos humanos y la convivencia pacifica,  tal como lo propuso el Acuerdo de Paz y más recientemente la movilización y protesta social y ciudadana derivada del paro nacional del 21N. 

Sin embargo, esta situación de excepcionalidad transitoria, les dio un respiro al gobierno, les genero un nuevo impulso, sustentado en las "condiciones excepcionales" y en el oportunismo político. Lo cual ha sido visible en este periodo postelectoral. Igual, la famosa batalla contra la “corrupción”, a opacado un proyecto político que podía haber aportado a la construcción de la patria. La derecha consiguió desmovilizar militar y políticamente a las FARC y ofreciéndoles unas migajas, que hoy les reprochan como "grandes concesiones" del gobierno "traidor" anterior; intentan presionar la desmovilización del ELN; desbaratar los pedazos de la Justicia transicional JEP, para que sea un instrumento del ejecutivo y despojarla de toda autonomía para funcionar e impartir justicia, verdad y derecho a las víctimas; para que confiesen delitos y verdad solo los desmovilizados de las FARC pero salvar los agentes del Estado y sus jefes políticos y determinadores reales de los grandes crímenes y violaciones de derechos humanos en Colombia, durante el largo conflicto armado interno. Y uno ve como la izquierda cae en ese juego. 

Ahora, vemos como,  las “victoria morales” de siempre, se han convertido en el “todo vale” con el cual se esta moviendo la tendencia mas visible de la izquierda colombiana. En ese sentido, el oportunismo de muchos que se dicen de izquierda es el tal Centro, pero, ya sabemos, que el nuevo centro político no está, pues, en el medio, sino, como ellos mismos han sugerido, hacia la derecha, más cerca de la parte superior de nuestras piramidales sociedades. Por eso, hoy sabemos que personajes como Robledo, Fajardo, Claudia y toda esa gama de políticos light cumplen un papel de punta de lanza contra los sectores populares y los vemos todos los dias cerrando espacios alternativos y cada vez mas seguros, de  abrirle caminos a la derecha colombiana. 

Pero igual, el oportunismo de la izquierda se esta viendo en la conformación de las listas electorales. Me parece una falta de respeto con las personas que hemos militado por años en la izquierda en la construcción de un proyecto político, que con total de conseguir cinco votos, cualquiera puede llegar y comprar su puesto en la lista y todo con el visto bueno de Gustavo Petro, cuando en el Pacto Histórico, han llegado movimientos y personas que no somos fanáticos de una persona, por más carismática que sea. Ese tipo de actitud no le hace bien a los movimientos sociales. Y puede restar apoyo de muchos sectores. Para construir una Patria justa y equitativa, hay que cambiar estas prácticas políticas y no desconocer nuestros principios.