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Opinión

Los odios de Monseñor

Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios esta frase de Jesús (Mateo 22, 15-21) indica la existencia de dos planos: el de la sujeción a las leyes civiles en el ámbito estatal y el de la obediencia a la autoridad de Dios desde la fe religiosa.

Los
Miguel de León Por: Miguel de Leon 07 Oct 2019

No son planos necesariamente opuestos, pero sí distintos y no deben confundirse, como ha ocurrido y sigue sucediendo en los fundamentalismos tanto políticos como religiosos, cuando no se respetan las competencias correspondientes. Y es lo que sucede día a día, con las tales columnas de monseñor Froilán Casas Ortiz, llenas de cierto tufillo anticomunista y aleccionador de la siempre manipuladora visión de la iglesia católica de los problemas del mundo real. Una lástima que monseñor recurra a lugares comunes y conceptos transnochados para orientar a su grey.

Salir a hablar de los gulags soviéticos para decir que en Colombia no pasa lo mismo, es olvidar la realidad del país. Que un sacerdote desconozca olímpicamente el asesinato de más de 196 líderes sociales y de 134 líderes asesinados de excombatientes que pertenecieron a las FARC, movimiento que firmó un acuerdo de paz con el gobierno nacional, eso no tiene perdón de Dios. Es infame eso, decir que acá en Colombia, “tenemos un sistema democrático…que  no nos castra nuestro pensamiento”,  es negar el terrorismo del gobierno contras voces disonantes, es desconocer la violencia y la barbarie del ESMAD en contra de los estudiantes, quiénes por su condición reflejan justamente el pensamiento y la academia en cualquier lugar del mundo. Por eso sería bueno saber que quiere decir monseñor, cuando dice que les ha faltado a los obispos “hablar con más claridad y firmeza” y eso quiere decir tal como lo manifiesta en la columna, arremeter contra las minorías..??

Y no quiero decir, que la religión no tenga nada que ver con la política, lo contrario. Por cuanto reconocer a Dios como el único Señor implica llevar a la práctica la justicia social que la fe exige. Los cristianos y en general los creyentes en Dios que se han negado y se siguen negando a la divinización de los poderes terrenos y a todas sus formas de tiranía, al hacerlo toman posiciones políticas en el sentido del reconocimiento de todos los seres humanos como personas, con su dignidad y sus derechos. En la columna de monseñor, que era una alabanza para el representante Prada (¿?),  como buen uribestia no solo desconoce esto, sino que cada nada, azuza los vientos de la violencia y de la guerra con sus textos, con ello, monseñor cada día se aleja mas del cielo prometido.

Habra que recordarle, que contra las pretensiones totalitarias de cualquier soberanía terrenal, Jesús proclamó el Reino de Dios. El reconocimiento de la soberanía absoluta de Dios implica para cada uno de los creyentes el compromiso de contribuir a la realización de la justicia social, específicamente en el contexto de la situación de pobreza, inequidad y violencia que desde los inicios de la evangelización cristiana hace poco más de cinco siglos viene padeciendo nuestro país. No parece sintonizado monseñor con el papa Francisco; “No tengan miedo de ser protagonistas en la transformación del sistema judicial basado en el valor, en la justicia y en la primacía de la dignidad de la persona humana sobre cualquier otro tipo de interés o justificación. Permítanme decirles: «Felices los que tienen hambre y sed de justicia; felices los que trabajan por la paz» (Mt 5,6.9)”, dijo  el Santo Padre.


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