Los ‘lengüetrapo’ virulentos

Acaban de establecer a través de investigaciones cien- tíficas cumplidas en la última semana, citadas por El Tiempo, que los colombianos por efecto de la pandemia se están volviendo tartamudos –lo que llaman los ‘lengüetrapo’ en el Huila, para referirse a los que hablan enredado, ininteligiblemente, como si tragaran una papa caliente-.

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No faltaba sino eso, en momentos que la gente de este siglo tecnológico  privatizador no desea ya hablar ni que le hablen, sobre todo en unas últimas generaciones malhabladas (manejo pésimo del plural y de los verbos, para no ir muy lejos), incluso antes de la presencia del virus.

El aislamiento en medio de un silencio prolongado en relación con el uso de la palabra como intercambio social y familiar causa estragos en la población, hasta en aquella que se declara satisfecha con la sóla comunicación digital para sus trabajos y tareas productivas. La fonoaudióloga Mabel Martínez Roa, experta en neurorrehabilitación reporta un trastorno creciente en esa materia por causa de la pandemia y del confinamiento.

El uso del lenguaje entre quienes  regresan a una supuesta normalidad oral, verbal, se presenta con serios altibajos de comprensión e intercambio: “la tartamudez, también conocida como disfemia, disfluencia o espasmofemia, es un trastorno del que habla que se caracteriza por la frecuente repetición o prolongación de los sonidos, sílabas o palabras, o por frecuentes dudas o pausas que interrumpen el flujo rítmico del habla”, según la Organización Mundial de la Salud, OMS.

La señora Martínez explica enseguida que “a la persona le cuesta trabajo empezar a hablar, las palabras pareciera que no salen de manera fluida de la boca y hay una dificultad de comunicación”. Añade que los niños son los grupos más vulnerables en virtud de la rigidez con que se les incomunica, o se les retrae durante el proceso del aislamiento.

El uso de las pantallas para intercambiar con sus padres y formadores es nefasto en cuanto se lesiona en ellos el uso del habla y de la comunicación en general. Es parte de un trasteo definitivo a la virtualidad, tras el sacrificio de la categoría presencial, en desarrollo de una migración no prevista por la sociedad en el marco de sus acostumbrados presupuestos vitales. Los preadolescentes, por ejemplo, se vieron afectados con las clases virtuales porque se les dificultaba expresarse verbalmente.

Esto les generó diversos impactos como el experimentar sensaciones de mucha angustia y miedo. Este nuevo mundo de la desconocida tartamudez en la población, de los emergentes ‘lengüetrapo´, es otra pata que le nace al cojo a instancias de la pandemia de COVID 19, aunque no se considere al virus como la causa del problema del habla; el problema verbal registra una simple acción estresante que al aparecer activa a unos genes predispuestos a actuar en el organismo humano con las consecuencias anotadas, sin mayores dilaciones.