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Lo que Duque se llevó


En el 2022 terminó uno de los gobiernos más lánguidos que ha tenido el país, el de Iván Duque; e inició la presidencia de Gustavo Petro, uno de los hitos en la historia política de Colombia.

Han transcurrido sólo cinco meses desde la posesión del nuevo mandatario y, aun así, algunos sectores elevan exigencias como si el Gobierno del Cambio llevara 20 décadas en el poder.

Olvidan que la situación económica que atraviesa el país obedece, en gran medida, a que durante el gobierno de Duque se configuró el déficit fiscal más alto de los últimos setenta años, es decir, un gobierno que en cuatro años gastó mucho más de lo que recaudó. Además, fue un gobierno incapaz de asumir los retos económicos por temor a bajar en las encuestas y terminar afectado en la contienda electoral del año pasado.

Una de las cosas más complejas de la administración Duque, es que NO respetó la Regla Fiscal, que evita que el gobierno se gaste todos los recursos de las bonanzas del país en un periodo determinado.  Al principio, dijo que era por la pandemia, pero la pandemia pasó y Duque, de mala fe, decidió desconocer ese límite y seguir gastándose ese rubro, generando desconfianza y haciendo que algunos capitales salieran del país (ocasionando una ola de pánico financiero que aún perdura).

A esto se suman los grandes escándalos de corrupción que tuvo el país, como el robo de los 70 mil millones en el MinTic, o el saqueo descarado de cerca de 500 mil millones de pesos, (siete veces más que el desfalco de Karen Abudinen) que se pagaron en coimas con los recursos de OCAD-Paz; dineros que a la fecha nadie da cuenta ni razón y donde el Huila quedó relegada de posibles inversiones, sólo por mencionar algunos de los hechos más polémicos y vergonzosos.

Por cuenta de estos malos manejos, al final del Gobierno Duque, Colombia recibió la noticia que dos de las cuatro calificadoras de riesgo S&P Global y FitchRaitings, le habían bajado el nivel de inversión al país. Según una de esas calificadoras esa decisión se tomó debido al deterioro de las finanzas públicas con grandes déficits fiscales entre el 2020 y 2022; un nivel de deuda pública en aumento y una menor confianza en la capacidad del gobierno Duque para garantizar que la deuda disminuiría en los próximos años.

Aún así, en tan sólo cinco meses, el presidente Gustavo Petro ha conseguido importantes logros que benefician el país: como la reapertura de la frontera con Venezuela; la condonación de los intereses del ICETEX; rebaja del 50% en la tarifa del SOAT. El avance en la formalización, adjudicación y compra de tierras para las familias campesinas; la aprobación de una reforma tributaria equitativa que busca recaudar 20 billones de pesos y reducir la tronera fiscal que dejó el anterior gobierno.  Así como la puesta en marcha de la Paz Total y la reanudación de los complejos diálogos con el ELN, sin dejar de lado la aprobación del Acuerdo de ESCASU, la conformación de nuevas zonas de reserva campesina, el nacimiento del Ministerio de la Igualdad y la equidad, que ha permitido el posicionamiento de Gustavo Petro a nivel geopolítico, no sólo en Latinoamérica sino también en otras partes del mundo, a raíz de su intervención por la defensa y protección de la vida en las Naciones Unidas.  Atacando la corrupción de manera directa con la intervención a la Sociedad de Activos Especiales SAE que salpica, como cosa rara, a dirigentes de la clase política tradicional; y estas son sólo algunas de las principales apuestas de la agenda del Presidente Petro.

El Gobierno del Cambio continúa. Y la invitación es a que toda la ciudadanía huilense se sume a este proyecto político para que logremos hacer de nuestro departamento un territorio protagonista en esta coyuntura en aras de apostarle al desarrollo regional.

Insensato sería cometer errores de antaño y creer en falsos profetas, que sigan llevando al Huila a contracorriente de los vientos de cambio.