apuestas

OPANOTICIAS

Opinión

Las miserias de la pandemia

Un policía detiene a una médica. “Primero me pregunta que para dónde me dirijo. Yo le contesto que para mi casa. Que de dónde vengo, le digo que de mi trabajo, de la clínica. Me dice, ‘¿así vestida?’, y yo, sí señor. ‘¿Pero con ese uniforme?’. Le digo, claro, es mi uniforme de cambio....

Las
Por: Miguel de Leon 29 Jun 2020

Por: Miguel de Leon

29 Jun 2020

 

Un policía detiene a una médica. “Primero me pregunta que para dónde me dirijo. Yo le contesto que para mi casa. Que de dónde vengo, le digo que de mi trabajo, de la clínica. Me dice, ‘¿así vestida?’, y yo, sí señor. ‘¿Pero con ese uniforme?’. Le digo, claro, es mi uniforme de cambio. Y me dice, ‘es que usted no puede salir así’. Y yo, ¿pero por qué si es mi uniforme de cambio?; me dijo: ‘Usted no puede salir, no puede circular así”, denunció la trabajadora médica. “Yo la voy a denunciar ante la Secretaría de Salud para que vaya y rinda descargos por andar así uniformada. Ustedes son unos cochinos, ustedes no pueden estar repartiendo el virus andando con ese uniforme”, dijo el policía. Y si eso lo dice alguien que dice ser “representante de la ley”, como será el resto de ciudadanos (ya sabemos cómo).

En el 2.014, el Ministro de Vivienda dijo, “Familias de la Urbanización Cuarto Centenario, del programa de vivienda gratuita en Neiva, son ejemplo de convivencia para la paz de Colombia”, estas viviendas, buscaban favorecer a las familias más necesitadas de la ciudad y de esta forma acceder a un techo digno y a mejorar su calidad de vida. Por ello, uno no entiende por qué estas viviendas hoy en día, están arrendados por personas que incluso son dueños de varias viviendas y en plena cuarentena viven amenazando a sus inquilinos con echarlos de sus humildes moradas. Y mucho más, cuando la Corte Suprema de Justicia ordenó suspender los desalojos durante la cuarentena por la pandemia del coronavirus. Y si algún inquilino, les dice algo, enseguida les dicen que ellos tienen “gente en la alcaldía”. Así se explica las casas robadas y la cantidad de ayudas que les llega a estos rentistas de mierda.

El  ministro de Salud, Fernando Ruiz pronosticó que los niveles más altos de contagios estarían entre la última semana de junio y la primera de julio. Es decir,  el pico está cerca y coincidiría con esta temporada sampedrina. Sin embargo, de una forma absurda e irracional, la Alcaldía de Neiva insiste en realizar el San Pedro, en medio de la crisis sanitaria, Sin un claro cronograma, ni una hoja de ruta definida, la secretaria de Cultura, se aventuró a abrir las inscripciones, en un plazo que venció el 31 de mayo. Y justo, con los primeros ensayos, una joven candidata fue notificada como paciente positivo de coronavirus. Se denunció como no se tuvieron las medidas de seguridad, ni para ella ni las demás participantes. El parejo de la candidata también tuvo que entrar en cuarentena. Se dijo que la mejor decisión que podían  tomar las autoridades y en este caso la administración de Neiva, es cancelar el certamen, sin embargo la Secretaria de Cultura salió de forma irresponsable a anunciar que el reinado “virtual” continuara.

Cuando la productividad se incrementa,  los salarios lo hacen también, pero algo ha quebrado ese vínculo y la disculpa para eso, es la cuarentena, es el dogma para robar y maltratar a los trabajadores. Un restaurante de la ciudad, ha seguido abierto en la modalidad de domicilios pero sus espacios igual, siguen abiertos para comensales, solo que desde la calle no se ve. Sin embargo, de tres o cuatro personas, los han reducido a una cocinera quien a su vez también hace aseo al final,  de tal forma que solo se le da turno día de por medio, y el resto lo hacen el par de dueños. Sin embargo el pago por turno lo han reducido de $40.000 el día a $30.000 por la cuarentena y les dicen a sus empleados que ese salario es integral, es decir, con eso pagan seguridad, transporte, comida para sobrevivir los dos días sin turno y tiene que comparar uniformes. Y si ellos se quejan, “es que las condiciones están difíciles, nos ha tocado hacer eso”, pero quienes saben cuántos almuerzos salen y cuanto es lo que entra en dinero, son justamente los trabajadores y lógico, ellos se siente robados y maltratados.

Es una cuarentena corrupta, que no reinventa, ni saca lo mejor de algunos,  que no roba en abstracto; les roba a los ciudadanos, especialmente a los más pobres. Te roba a ti, a todos. Se adueña de lo común, lo de todos, para meterlo en un bolsillo infame o en una cuenta de paraíso fiscal. Pedir que la gente, o el votante, lo olviden es ponerle un precio, corrupto y demasiado alto, a la democracia. Es aplastar esperanzas de vida, como la de los niños indígenas, o de dignidad como la de muchos hombres y mujeres honestos de Colombia y de  América Latina.

 

 

 

 


Loading...