La otra cara de la globalización

Parodiando El Manifiesto Comunista de 1948 “Un fantasma recorre el mundo: el fantasma del Covid19” que no respeta fronteras nacionales, clases sociales, razas, ideologías políticas o credos religiosos ni jerarquías de poder y en un año ha dejado 135 millones de contagiados, tres millones de muertos, economías cerradas y en recesión...

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Parodiando El Manifiesto Comunista de 1948 “Un fantasma recorre el mundo: el fantasma del Covid19” que no respeta fronteras nacionales, clases sociales, razas, ideologías políticas o credos religiosos ni jerarquías de poder y en un año ha dejado 135 millones de contagiados, tres millones de muertos, economías cerradas y en recesión, puestos de trabajo destruidos, millones de desempleados, 150 millones en pobreza extrema y más desigualdad.

 La comunidad internacional quedo perpleja y respondió de manera desigual frente al virus agresor: Los países con avances científicos, infraestructura sanitaria, sistemas de necesidades básicas satisfechas y Estados que han hecho de la salud, la educación, la infraestructura científica y tecnológica un derecho ciudadano y considerado la vacuna como como bien público, han tenido mejores resultados. Aquellos modelos socioeconómicos que la considera una mercancía, objeto de ganancia privada, ocasión para el enriquecimiento de las multinacionales farmacéuticas, gobernantes “negacionistas”, su impacto económico y en vidas, en un “sálvese quien pueda”, asumen un costo político y social muy alto. Con una comunidad global tan integrada como la actual, lo que ocurre en una región afecta necesariamente las otras, lo cual demanda una cooperación y solidaridad internacional como lo ha advertido la OMS: “Nadie estará a salvo mientras no lo estén todos”.

El Informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre las Perspectivas de la economía mundial (abril de 2021) prevé una leve recuperación de 6% y 4,4% para 2021 y 2022 respectivamente. A mediano plazo 3,3% dada la desaceleración de las economías avanzadas y emergentes. Las cifras reflejan un panorama optimista a causa del respaldo fiscal de las economías desarrolladas, el optimismo de la vacuna, la recuperación lenta de la actividad económica ajustada a la nueva modalidad de la era virtual. Pero la recuperación no será homogénea y demanda esfuerzos multilaterales para frenar la pobreza y desigualdad, que venía antes de la pandemia. 

Asia es la región que se mantiene por encima del promedio mundial, una media mayor al estimado a nivel mundial con 8.6% y 5.6% para 2021 y 2022, lideradas por India y China. Las otras regiones presentan perspectivas moderadas dada la incertidumbre por las nuevas cepas del virus, la efectividad de la vacuna, extensión de cuarentenas para contener nuevas oleadas y la búsqueda de una respuesta mundial coordinada. La zona Euro que sufre retrasos de vacunaciones prevé un crecimiento del 4,4% en 2021 y de 3,4% en 2022, mientras que Latinoamérica crecería 4,6% y 3,1% respectivamente con un panorama sombrío por el aumento de contagios y muertos en países como Brasil, Uruguay, Argentina, Colombia, con poca disponibilidad de vacunas para lograr la inmunidad de rebaño.

Si desagregamos las proyecciones por países, India crecerá 12,5% en 2021 y 6,9% en 2022, China 8,4% y 5,6%, Estados Unidos 6,4% y 3,5%, Alemania 3,6% y 3,4%, Reino Unido 5,3% y 5,1%, Japón un 3,3% y 2,5% en su orden. En Latinoamérica, Perú lidera el crecimiento con 8,5% en 2021 y 5,2% en 2022, Chile 6,2% y 3,2%, Brasil 3,7% y 2,6%, México 5% y 3% y Colombia 5,1% y 3,6% respectivamente. Es crítico el caso de Venezuela que viene de una contracción del 30% en 2020, seguida de -10% en 2021 y -5% en el 2022, con las graves consecuencias de migración, descomposición social y narcotráfico para la región.

Los impactos del covid19 han sido diversos y las pérdidas se agudizan en países que dependen del turismo, exportación de materias primas e hidrocarburos. Agréguense las precarias situaciones fiscales anteriores a la pandemia, crisis sanitaria, pobreza e informalidad y violencia que agudizan la desigualdad social, Incubando una bomba social de tiempo que podría estallar si no hay una respuesta oportuna del Estado y las élites dirigentes.

Sin reactivación económica crece el desempleo y la informalidad golpeando más fuerte a jóvenes, mujeres y trabajadores con bajos niveles educativos o informales. Crecerá la desigualdad y cerca de 95 millones de latinos en la pobreza. Él caso colombiano preocupa, pues 6 de cada 10 mujeres perdieron el empleo 

Según la OIT en el 2020 el desempleo mundial alcanzó 6,4%, donde las economías avanzadas como USA, Canadá y Japón presentarían leves disminuciones en los próximos años dado la ampliación del seguro de desempleo, garantizar recursos para la salud, además de reforzar programas enfocados en la primera infancia. En Latinoamérica se registró una tasa de desempleo en el 2020 de 10,6% y en 2021 podría aumentar al 11,2%. La media regional de desempleo fue de 10,6% (2020) y se proyecta 11,2% (2021). Países como Brasil y Colombia estarían por encima con tasas de 14,5% y del 12,8% en el 2021, respectivamente. Situación que empeora dado el incremento de contagios y muertes por Covid-19, pues el país carioca ocupa el segundo puesto a nivel mundial, detrás de USA, mientras Colombia alcanza el puesto 12, con escasa disponibilidad de vacunas monopolizadas por países ricos que controlan ¾ partes de las vacunas disponibles.

Para la financiación de políticas públicas en economías con margen fiscal limitado como la nuestra, es decisivo mejorar la capacidad tributaria, la progresividad de los impuestos, salvaguardar el gasto público acompañado de austeridad, renegociar la deuda externa e invertir en sectores intensivos en mano de obra como infraestructura, agroindustria e incentivar la pequeña y mediana empresa, para avanzar a la recuperación sostenible e inclusiva.

Algunos sectores económicos ligados a las tecnologías de la informática y la comunicación, sector financiero, las farmacéuticas y el e-comerce, entre otros, se han beneficiado con la pandemia, creando una élite de multibillonarios, que según la revista FORBES lidera Jeff Bezos (Amazon).  Bezos ha aceptado la propuesta de aumentar impuestos a la renta corporativa para financiar inversiones en infraestructura: “Apoyamos un alza de impuestos sobre la renta… reconocemos que esta inversión requiere concesiones de todas las partes”, el aumento impositivo propuesto por Biden es del 21 al 28%, así como reprimir los paraísos fiscales. Los multimillonarios colombianos que hacen parte de la lista FORBES, los terratenientes y “nuevos” ricos, ¿estarían dispuestos a tributar a la nueva reforma tributaria que cursa en Colombia?  Según expertos se debe prestar especial atención al impuesto de renta a personas de altos ingresos que, según cifras de la CEPAL, el investigador Orlando Villabona, del Grupo de Estudios Fiscales y Equidad de UNAL, afirma “que la tasa que paga el contribuyente que lidera la lista de los 100.000 más ricos del país, disminuye al 1,5 %, mientras en Europa se mantiene en el 30%”. (04 de marzo de 2021, Agencia de Noticias UN). Reconoce la vena rota de la elusión y evasión tributaria.

Janet Yellen, secretaria del Tesoro de USA, propuso una tasa impositiva corporativa mínima global, pues según Tax Foundation: “las tasas impositivas corporativas promedio en todo el mundo se han desplomado del 40% en 1980 al 24% en 2020”, migrando a paraísos fiscales como Panamá, Islas Caimán y las Islas Vírgenes, que ofrecen tarifas económicas bajas atractivas a las empresas multinacionales, propiciando la caída de impuestos. “En la década de 1960, menos del 10% de las ganancias extranjeras obtenidas por las multinacionales estadounidenses (excluidas las compañías petroleras) se contabilizaba en estas jurisdicciones de impuestos bajos; en 2018 ese porcentaje había superado el 50%”. (The Economist- 09/04/21). Dicha propuesta de tasa media global es de buen recibo en la OCDE, de la cual somos miembros.

 Esta baja carga fiscal en Colombia implica que no cuenta con recursos suficientes para atender las necesidades de salud, educación, vivienda e infraestructura. Con razón se ha dicho que en Colombia los ricos no pagan impuestos, la clase media es la sacrificada, y los asalariados pagan hasta el último centavo.

 La lenta recuperación económica, el riesgo de no controlar la pandemia en países en desarrollo incrementa la brecha frente a las naciones ricas, que estimulan el nacionalismo vacunatorio, el populismo y un paternalismo estéril de pequeñas ayudas (Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Adulto Mayor, Ingreso Solidario, devolución del IVA), que fusionados podrían dar origen a una renta básica para desempleados y población vulnerable. Estados Unidos ha incrementado los subsidios a la población vulnerable y el Tesoro depositó el 17 de marzo US$250.000 millones, sumados a los 1,5 billones de dólares de ahorros personales adicionales (alrededor del 10% del gasto anual del consumidor) que los hogares habían recibido a finales de 2020.  El gasto total aumentó un 20%, estimulando la demanda y es posible que el país dispare el PIB en el segundo trimestre de 2021.Politicas Keynesianas al mando.

Se advierte un cambio en el escenario de la geopolítica, donde USA busca recuperar el liderazgo perdido durante el gobierno Trump, en el regreso al multilateralismo y las alianzas decisivas en la OTAN, OMS y al Acuerdo de París. Como se negó la posibilidad de una vacuna global gratuita, afloro la guerra de las multinacionales farmacéuticas  por recuperar sus inversiones en Ciencia y Tecnología lo cual es legítimo, pero los Estados  deberían asumir la vacuna como un bien público, cuestión que han entendido bien países como China, India y Rusia que en el nuevo ajedrez mundial proyectan una alianza, decisiva para Oriente Próximo, acompañada de inversiones en infraestructura a los países en desarrollo como instrumento efectivo de política exterior. China aspira convertirse en líder da la cuarta revolución industrial con la” Ruta de la Seda Digital.”  

Este cambio en política exterior podría ayudar en dos sentidos: provisión de vacunas a corto plazo y estimular la economía a mediano plazo, especialmente para superar la actual situación de crisis. Los productos colombianos podrían ser competitivos en el gigantesco mercado chino, fortalecer las exportaciones agropecuarias y beneficiarnos de los avances tecnológicos, en especial en inteligencia artificial (Tics). El mundo se mueve por bloques que no son los que surgieron después de la guerra fría y la posguerra, es la recuperación tras la pandemia antes que se presenten nuevos estallidos sociales que quedaron reprimidos por los cierres y cuarentenas, no solo por la precarización de la economía sino por la contracción de la democracia política.

En este contexto Colombia debe replantear su política exterior Mirando al Pacífico como la región más dinámica que garantiza mercado para nuestros productos (agroindustria e hidrocarburos), al tiempo que nos proveen de tecnología de punta, vacunas e infraestructura sanitaria. No debe propiciar guerras en la región, que sufre las peores consecuencias de la pandemia, ni agudizar las tensiones con Venezuela que solo estimulan las múltiples violencias incrementando la migración en el país que tiene el peor diagnóstico de crecimiento y compartimos 1300Km de frontera.