La marcha de las mentiras y los absurdos

“¡Qué tal esto! Los simios gobernando”, y luego al ser requerida por una periodista independiente contesta con altivez “¡que educación puede tener un negro!, refiriéndose a Francia Márquez, gritaba con los ojos desorbitados, ciega de odio, una señora en la plaza de Bolívar durante la marcha uribista del día 26 de septiembre.

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Otra señora furibista gritaba: “No ve cómo nos están expropiando nuestras casas, nuestras tierras. Yo voy a ser una líder para defender a mi Colombia amada. Yo soy una autodefensa. ¡Qué reviva Carlos Castaño!”. Otra más allá protestaba contra la llegada de Médicos Cubanos a Colombia. Y otros más allá; Salvemos a Colombia, defendamos nuestra democracia, protejamos a nuestras familias, vamos contra la dictadura, el comunismo es muerte, si nos toca armarnos lo hacemos; Son algunas de las consignas que se escuché durante la marcha y es imposible no preguntarse ¿cuál democracia defienden?  
  
La marcha uribista fue la marcha de las mentiras, 60 mil personas (según la Policía Nacional) salieron a la calle a protestar contra muchas cosas, pero a la vez contra nada. O si, salieron a decir las mismas mentiras si, repetidas durante 20 largos años (incluso más) y acumuladas durante siglos de colonialismo cultural que hoy son causa del odio en contra de Petro y de los sectores sociales que lo apoyaron camino a la presidencia. Por ejemplo, no lleva dos meses Petro en la presidencia y ya la oposición uribista le atribuye la responsabilidad de la profunda crisis económica que atraviesa el país. Pero además de eso se opone férreamente a las medidas económicas, sociales y políticas que se presentan para poder salir  de la crisis que dejó la infausta presidencia de Duque.  
  
Pero la oposición más irracional es la que hacen todos los días los medios de comunicación. Ese lunes 26S, ante el fracaso de la marcha uribista, los noticieros de la noche, los periodista prepagos decía algo así como: “fue una marcha pacífica”, “esta vez no hubo vandalismo”, “ fue un ejemplo democrático”,  “ la marcha era de muchas cuadras” , “a la gente la tienen que escuchar”, “no habían encapuchados”, es decir, parecía más una exaltación al acontecimiento, que un informe imparcial de los hechos, así simple, en pleno horario estelar en donde las familias colombianas se sientan a cenar, el noticiero legitimó la masacre de cientos de manifestantes durante el estallido social del 2021, al llamarlos “vándalos”, “capuchos” y toda la sarta de insultos que ellos acostumbran. 
 
Lógico los medios prepagos no informan la verdad, en eso son especialistas, por ejemplo, la derecha sacó a las calles a miles de personas, sin nada claro en la cabeza, llenos de conceptos errados, con la camándula en una mano y el fusil en sus palabras, fue una marcha “pacífica” porque el gobierno de Petro no les infiltró la movilización, ni utilizó el ESMAD, pero ¿ acaso hay algo pacífico en la amenaza de fortalecer los grupos paramilitares, la amenaza de levantarse en armas, la expresión más primitiva de odio al diferente ejemplificada  en el racismo, la xenofobia, el odio hacia los pobres, el desprecio hacia los feminismos y la mentira repetida incansablemente? Y la peor violencia, negar que dejaron el país quebrado, que la corrupción permea todas las instituciones, el paramilitarismo se rearma, el hambre es una realidad para las dos terceras partes de los colombianos, la canasta familiar esta por las nubes, la crisis institucional es muy grave y todo eso desde hace más de 20 años de gobierno uribista.  
  
Esa marcha mostro la cara de la derecha, pero el problema no son esas marchas; el gobierno debe avanzar rápidamente, pero debe tener el apoyo de esos 11 millones de colombianos que queremos el cambio; la movilización, la expresión en redes sociales, la organización popular deben ser banderas irrenunciables, las calles no las podemos ceder a la derecha intolerante, no podemos seguir subestimando y tratando con desdén y burla  a esos miles de colombianos que creen en el proyecto narcoparamilitar uribista, ellos no son una minoría, pero ojo, todavía  tienen altoparlantes en el gobierno, en los medios de comunicación, en las fuerzas armadas. Ellos no se han ido.  La derecha es experta en reacomodarse y aprovechar cualquier grieta, error o descuido para recuperar el gobierno. Podemos burlarnos de  la marcha uribista del absurdo, pero si de algo somos conscientes los colombianos es que en nuestro país cualquier cosa puede pasar por absurda que parezca.  

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