Comfamiliar
Opinión

La manía de colocar apodos

La


Siempre he comentado a mis lectores y fans que el padre de Gabito era telegrafista en Aracataca y mi padre era el sastre de Gigante.

Siempre vistió de lino irlandés blanco y lo llamaban médico al igual que a sus hijos. Hasta los cuarenta los de mi generación me llamaban así y a partir de allí parcelero. La sastrería la tenía en la esquina de la casa cural y diagonal a la alcaldía. Una patota fue abordada por una señora con un niño en brazos solicitando un médico y estos muy prestos le señalaron a mi padre y hacia allá se encaminó presurosa la dama angustiada.

-Doctor, por favor atienda a mi hijo.

Ante la indecisión mi padre divisó a los patos muertos de la risa.

-Señora, yo no soy doctor. Los madreó y entró al negocio.

Gigante es un pueblo donde la gente es más conocida por los apodos que por sus nombres y apellidos de pila. Unos aceptan su mote heredado por generaciones, otros se emberracan y los demás se hacen los pendejos.

Veamos algunos como popoche, el diablo, chulo, pata sola, las pechiblancas heredadas de su abuelo pechi blanco, perra arrecha, toro, talego, cinco pesitos, distinguido, pandeyuca, pate’ plomo, hueso limpio, pichinche, tragos dobles, mecato, pan de gringa, pisinga, coca colo, totumillo, pan de a peso, nicuro, mano de tigre, carro viejo, polvo fijo, maletín, la chucha.

A los famosos les colocan apodos sin querer queriendo sobre todo en los medios de comunicación. Nacieron chavito, superman (sin tilde en la a), misil, cucho.

El ciclista Fernando Gaviria pidió no llamarlo misil por lo que significa. Chávez, López y Cucho no sabemos si están contentos con ese apodo o es de familia.

Recordemos apodos famosos como Pelé, Bruja, Tirofijo, Sangre Negra, Gabito, Pibe, Saeta rubia, Dama de hierro, Ronca de oro.

La amiga de Neymar si tiene quien le escriba.

-Garota, Neymar no le iba a pagar un viaje a París para jugar cartas, domino o parqués. No sea mensa el la invito a jugar teto, hermosa carioca.

El senador Mejía del Centro Democrático si tiene quien le escriba.

-Me gustaría contratarlo para que enseñe a mis nietos ese lenguaje tan florido, de alcantarilla. O en su defecto nombrarlo profesor de kínder.

Nos vemos la próxima semana si Dios quiere y no crece el río.


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