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Opinión

La madre Teresa de Calcuta... fue una pecadora!

Siempre hemos admirado la ejemplar vida que prodigó a la humanidad esta sencilla mujer llamada en realidad Agnes Gonxha Bojaxhiu, la religiosa de nacionalidad India con más pergaminos de caridad en su congregación de misioneras que propendían por los más pobres de los pobres.

La
Armando Aldana Por: Armando Aldana 02 Agos 2019

Santa que a diferencia del colombiano… no compró si no que se ganó sin buscar: El premio Nobel de la Paz en 1.979.

Las semillas de bondad, caridad, catolicismo y virtud solidaria que sembró su madre en ella, comenzaron a prender en el abonado terreno de sus entrañas desde muy niña, pues a los doce años desde la Congragación Mariana de las Hijas de María, ya se montaba en la nave que la llevaría a darle rienda suelta a sus instintos en el sufrido mundo de los más necesitados.

No le importaron ni los casi veinte años de antigüedad que llevaba como maestra en la St. Mary´s High School, pues la miseria y necesidad que veía en su entorno la llevaron sin vacilación a pedirle al sucesor de Pedro en el Vaticano que en la época se llamaba Pio XII, que le diera licencia para abandonar la orden y dedicarse con alma, vida y sombrero a la causa de los menesterosos.

Decidida, fuerte y casi viril (no en lo carnal), decidió desde el punto más comprometido y sincero de sus entrañas: “llevar el amor de Dios a los más pobres  demostrándoles  que Dios ama al mundo y que los ama a ellos.

Sacó el tiempo y el valor en medio de sus estudios de enfermería con las Hermanas Misioneras Medicas de Patna, para dar apertura a su primer Centro de Acogida de Niños, y ya con su Nacionalidad India por los albores de Mil Novecientos Cincuenta, funda en medio de toda clase de obstáculos y dificultades La Congregación de las Misioneras de la Caridad.

Sin importarle su color, sabor, ideología, religión o creencia, la Madre Teresa se dedica tenderla la mano misericordiosa a todo moribundo y necesitado del mundo, pues abre cientos y cientos de centros con esa misión  impulsados por el motor de su alma caritativa.

Con su cuerpo y desempeño al mejor ejemplo de la  ardilla, esta ejemplar dama saltó siempre de aquí para allá  mostrándonos que  por encima de la palabrería está la acción y que si no se vive para servir, no se sirve para vivir.

Sirvió hasta de mediadora en los conflictos como el del Líbano, donde llegó designada por el Papa Juan Pablo II, su transparente, abnegada y servicial vida nos mostró que los intereses politiqueros que hoy corrompen al mundo, no son nada si se quiere ser un santo servidor.

Claro está que ENTRE CHISTE Y CHANZA y si nos atenemos a todo lo que se les escucha a los candidatos en su verborrea, pregonando ser los verdaderos santos  con más obras de caridad y ayuda que ella, nos tocaría decir entonces ante eso…que: LA MADRE TERESA DE CALCULTA…FUÉ UNA PECADORA!


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