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Opinión

¡La madre que sí!

ENTRE CHISTE Y CHANZA Aunque la sentencia que siempre se ha promulgado es que Madre no hay si no una, cada día que pasa me convenzo más que a ese postulado le pasó lo que al semáforo, pocos lo respetan.

¡La
Armando Aldana Por: Armando Aldana 02 Jul 2019

Los indicativos visuales y vivenciales nos muestran hoy día la existencia, no de una sino de dos tipos de madre: La querida, mimada y respetada y la resignada, acostumbrada y abusada.

O les parece poco que aparte de recargarle todo tipo de preocupaciones y oficios durante todo el año, el famoso segundo domingo del mes de mayo, se aparezcan en la casa los hijos con cuatro nietos para alimentar disque para celebrarle el día.

Y como si fuera poco uno de los nietos al que la familia le llama veneno, porque es de los muchachitos que desbarata un grillo para sacarle el pito, se ponga a jugar pelota encima del jardín que a ella le costó cuidar todo el año o a practicar saltarín sin quitarse los zapatos encima de la cama.

De esos pelaos que llegan a apagarle la veladora a la virgen y a quitarle el forro a la licuadora o a tironearle de la falda y pedirle lo que no hay, en otras palabras de esos que son más cansones que pedal de aplanadora o peluqueada en cuclillas.

Que amor y cariño puede haber hacia la madre, cuando el bobazo del hijo se le aparece con una picadora u olla a presión de regalo y una pata de res para ponerla a les manteque el almuerzo.

 

Dos dedos de frente deberían conseguir los que de regalo le prometen a la cucha, remodelarle la cocina, ampliarles el lavadero, taparle las goteras o cambiarle la plancha, porque al salir de gastarle el agua y el jabón en la ducha, se dio cuenta que la camisa que le acaba de planchar estaba arrugada y por eso la grita como si fuera su empleada.

Y la tapa de la olla la lleva a la celebración el cari pelado que se aparece desde el día anterior con toda la tracamandaca de muchachitos que parecen juego de destornilladores de menor a mayor y la percha de mujer que se sienta a esperar que la atiendan, se quedan a pasar todo el fin de semana sin gas “sin gastar un peso”, y como un... (ni para que les digo) le dice: ¡Mamá, no le trajimos nada porque a usted no le gusta nada!

Es que definitivamente somos pasados con ellas… ¡La Madre que sí!


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