¿La Laguna Los Colores o El Humedal El Chaparro?

“El mundo es un lugar peligroso, no a causa de los que hacen mal sino por aquellos que no hacen nada para evitarlo” Albert Einstein,

alt=

Hace más de una década que resido en el municipio de Neiva, desde mis primeros años de estadía, he escuchado en la esfera social de forma reiterativa la importancia de salvaguardar el Humedal el Chaparro o para otros, la Laguna de los Colores ubicado en la comuna número diez de la capital de los huilenses, específicamente en inmediaciones entre los barrios El Tesoro y Antonio Nariño a la altura de la proyección de la carrera 42 entre las calles 25a y 28ª.

 

Pero el meollo del asunto radica, qué si bien, este problema ha ocupado los primeros boletines de información de los principales medios de comunicación municipal, esto no ha sido garante de su protección. Durante los últimos años, el “El Humedal el Chaparro” ha venido perdiendo de manera acelerada su territorio, según informes del IGAC (Instituto Geográfico Agustín Codazzi) “Entre 1993 y 2014, este ecosistema opita perdió el 74,6% de su área debido al insaciable “boom” constructivo. Los Colores pasó de tener una extensión de 21,9 hectáreas, donde habitaban aves, anfibios y mamíferos, a mínimas 5,7 hectáreas en tan solo 21 años”.

 

A pesar de este balance desalentador, aún continúan las construcciones alrededor del humedal, el conflicto que se ocasionado por este territorio, entre la sociedad civil, las constructoras y la administración municipal, ha pasado por diferentes acciones jurídicas- Tutelas e  infinidad de derechos de petición, etc- como de acciones políticas, - marchas, mítines, jornadas de ornato, jornadas pedagógicas, etc-, de modo que los anteriores procedimientos y actividades han servido de estimulante para aumentar la participación de la comunidad Neivana en favor de proteger este ecosistema.

 

Sin embargo, la pelea continua, las constructoras y la administración se excusan en afirmar que dicho ecosistema es artificial; creado por el hombre en la década de los setenta para el uso del abastecimiento de agua con fines agropecuarios, por tal motivo los estudios que se han hecho por parte de las constructoras y las administraciones municipales denominan al Humedal el Chaparro como Laguna los Colores con el objetivo de desvalorizar su relevancia natural, de negar sus características de humedal y de justificar su intervención. 

 

No obstante, este sitio ha pasado a tener una posición vital para la población de la capital, su riqueza de fauna y flora lo hacen especial, su abundancia hidrográfica permite ser un suministro en época de sequía o escases, y su majestuosidad paisajística revela de manera diáfana su lugar estratégico dentro del tejido natural y social. 

 

En consecuencia, es conveniente e indispensable proyectar un parque ciudad en el Humedal el Chaparro con el fin de conservarlo, igualmente propiciar espacios de ocio y recreación que tanto necesita nuestra ciudad, ¿porque no tenerlo?, si Nueva York tiene su Central Park y Bogotá alardea de su parque Simón Bolívar, ¿por qué Neiva no puede tener su propio parque Ciudad? Solo el tiempo y la dinámica social nos lo responderán.