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La guerra del amparo

Rincón de historia  

La
Por: Delimiro Moreno 28 Ene 2020

Por: Delimiro Moreno

28 Ene 2020

Corría el año 1814, en plena “patria boba”, o más seriamente  Primera República de la Nueva Granada, iniciada con el grito  de  Independencia en 1810- y terminada triste y violentamente en La Plata el 10 de  julio de 1816, fecha en la que, en la batalla librada en esta población de la Provincia de Neiva, hoy Huila, cayeron en poder de los ejércitos de la reconquista española todos los miembros del gobierno independiente encabezados por su presidente Custodio García Rovira, su vicepresidente, todos los ministros y miembros del parlamento criollo, cuando entre los feligreses de  las parroquias de  Paicol y el  Pital  se desató un serio  conflicto religioso que amenazó con  turbar la plácida vida colonial de  la recién declarada independiente provincia de  Neiva.
El  8 de febrero de  1814. Neiva se había declarado “libre e independiente del gobierno español”, aunque “inerte y débil”, en proclama del Colegio Revisor Electoral. 
Pero esos acontecimientos políticos muy poco tenían que ver con la  vida cuotidiana de  los católicos habitantes de la provincia de  Neiva, y en Paicol la gente estaba  más preocupada por la suerte de  una  imagen  de Nuestra Señora del Amparo que había sido donada  a la parroquia por un devoto  con motivo de la llegada del primer cura, presbítero Manuel María Rodríguez y Granja, que en las disputas por la Independencia de España.
Y eso porque por estos días, este,  párroco de Paicol,  decidió enfrentar  el conflicto desatado con el Pital, por la posesión del venerado y valioso cuadro pintado al óleo que representaba a la Virgen María bajo la advocación del Amparo, que había sido donado por Lorenzo Mañosca, quien había construido una capilla en el sitio denominado Domingo Arias, para su veneración. 
Hasta allí había llegado el doctor Miguel María Durán y Ortiz, cura párroco de Pital, y alegando que esta imagen le pertenecía, nunca se supo  por cuáles razones,  marchó con ella hasta esta última parroquia  y la entronizó en su  templo. Paicol entero se puso en pie de lucha para defender su patrimonio, dando comienzo al conflicto que se conoce en la historia local como la “Guerra del Amparo”.
 Después de muchas vicisitudes, y serios enfrentamientos  que amenazaron  con llegar a las vías violentas entre los feligreses de ambas parroquias,  en 1816 el arzobispo de Popayán, Salvador Jiménez de Enciso, para evitar la continuación de la Guerra dispuso que la imagen original se quedara en El Pital, y ordenó  pintar una nueva para entregarla a Paicol, “siempre y cuando los vecinos se prestaran y obligaran a dar la congrua sustentación del cura y cuidaran del culto religioso y no supersticioso y escandaloso, que se le debía dar a la sagrada imagen”.
 Así, mientras  Neiva, Timaná, Garzón y Purificación, disputaban por asuntos políticos, en Paicol y el Pital casi se matan por defender la presencia de la imagen de Nuestra Señora del Amparo, su competida patrona religiosa, cuyas dos imágenes quizá haya desaparecido dos siglos después…  
 


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