La capacidad de asombro

Lo que asombra en Colombia no es lo asombroso. No es el asesinato de un fiscal antimafia de un país del sur de Sur América.

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Tampoco la caída de unas graderías improvisadas, hechas de guadua y amarradas con cabuya, que dejó varios muertos y heridos en un pueblo periférico del Tolima. Ni la reacción de varios de los asistentes, de matar los animalitos a cuchilladas. Menos el incendio provocado en una cárcel con mas de cincuenta reclusos muertos, también en un pueblo periférico del sur del Valle. No, nada de eso asombra. Lo que asombra son las reacciones de quienes reaccionan. 

En un país donde mas del noventa por ciento de los delitos denunciados ante Fiscalía quedan impunes, porque no se investigan, o se compran los fiscales, o cualquier cosa se hace y pasa para que no haya justicia, sorprende que en menos de tres meses la Fiscalia hubiera ubicado a los supuestos resposnables del asesinato del Fiscal paraguayo. O la Fiscalía y los organismos de inteligencia son muy eficientes y muy inteligentes cuando toca o cuando hay presión internacional, o definitivamente nos volvieron a montar otro show para hacernos creer en su eficiencia. 

En El Espinal el Alcalde declaró tres días de duelo y con eso salvó su responsabilidad de permitir el montaje de estructuras sin ninguna seguridad para espectáculos bárbaros contra animalitos indefensos. Todo por la fiesta, pero sobre todo por el negocito de quienes se lucran de este tipo de espectáculos propios de otros tiempos.

Y finalmente en Tuluá, un hecho que debería tener el país consternado, afligido, a los rezanderos rezando rosarios indefinidamente, a los gobernantes declarando, ahí sí, dias de duelo, porque fueron seres humanos encerrados los que murieron incinerados, también encontramos la eficiencia de la justicia, esta vez en boca del Ministro de la cartera, que en menos de seis horas no solo tenía el diagnóstico claro de lo que pasó, sus causas y consecuencias de los hechos, sino que nos invitaba a agradecer porque los muertos solo hubieran sido esos cincuenta y uno y no mas, y los heridos los mencionados, ya que la tragedia hubiera podido ser peor !Qué eficiencia la de este ministro! Esto el mismo día en que la Comisión de la Verdad entregaba su informe, ese sí sobre la verdad de los acontecido en Colombia durante los ùltimos sesenta años. Porque lo que nos asombra en Colombia ya no son los hechos violentos y crueles que acontecen a diario, sino el cinismo y la mentira, con que se cubren.