La barricada de los municipales

Un buen número de habitantes del barrio Municipal (una minoría, según un portavoz comunal), interrumpió con un taponamiento severo, hasta nueva orden, el tránsito entre las comunas dos y uno por la vía pública principal conocida como la transversal séptima en el POT de la ciudad.

alt=

 

La infestación de materiales de concreto desechables, a un lado del barrio, logró uno de los primeros lugares de lanzamiento de detritos de que se tenga noticia en la ciudad durante las últimas décadas. Las zorras y volquetas desfilaban como Pedro por su casa en dirección al depósito del material derruido, que en la sola comuna dos alcanza niveles desproporcionados como quiera que el urbanismo se multiplicó durante las dos décadas de este siglo.

El hecho se convierte en una vergüenza toda vez que los moradores del sector provienen del municipio de Neiva en calidad de servidores públicos activos o en uso de buen retiro, y su cercanía con el poder político los haría inmunes a la violencia y al deterioro del ambiente. No obstante, un barrio conocido como El Cortijo por igual padece los efectos del estropicio, pues se ubica contiguo, hacia el norte del Municipal.

Algunas zonas verdes adyacentes se encuentran en poder de sujetos irregulares, de asaltantes, de supuestos depravados y atacantes sexuales, según las fuentes, a plena luz del día. El municipio hizo presencia en los últimos días y se comprometió a modificar el paisaje en un plazo de cuatro meses. Un vocero de Secregobierno dijo que parte de la zona afectada pertenece a la Aerocivil; se trata de terrenos aeroportuarios en trámite de un comodato que permita intervenir con legalidad y pertinencia.

El taponamiento, mediante una excavación que interrumpe el tránsito se observa pleno entre los bordes de los barrios anotados, efectuado con herramienta pesada, en sentido sur-norte; se acompaña de palos, piedra y restos de paredes demolidas, una parte en altura por si intentan sobrepasarlo con osadía. El paso de la carga habitual de desperdicios y sobrantes arquitectónicos hacia el botadero se detuvo como por arte de magia.   

La trocha intervenida por el vecindario desemboca en la calle 64, y el aventurarse por esa parte del botadero implica un riesgo alto para la integridad personal cuando se intenta recortar camino para salir a la comuna uno. Se configura, entonces, un bloqueo definitivo para desconectar a la avenida 26 con la calle 64 en la comuna dos, y éste se registra imperturbable, tal vez inamovible, a la altura de la parte norte del barrio Municipal en la frontera con su similar, el Cortijo.

Se trata de la transversal séptima, una vía de tránsito de escombros y de actividades violentas, irregulares. En el barrio Municipal viven 80 familias, un tanto divididas por la barricada de la transversal séptima, aunque en su mayor parte los moradores tradicionales respaldan el proceso de restitución de la movilidad, tras surtirse una acción en Justicia Municipal como solución al entuerto; se espera así la posible calificación de ‘una vía pública interrumpida ilegalmente’, en relación con la transversal séptima del ordenamiento urbano.