Comfamiliar
Opinión

ENTRE CHISTE Y CHANZA

ENTRE


¡El porte y el corte de la Corte!

Que se estaban violando el sagrado derecho al libre desarrollo de la personalidad y otros Sentencia la Corte, al tumbar uno de los artículos del cacareado Código de Policía, que prohibía el consumo de sustancias psicoactivas y bebidas alcohólicas en los parques y sitios públicos de las ciudades.

Que a esta hora unos están que brincan en una sola pata de la dicha y la felicidad, los que meten o soplan como poéticamente el grueso del pueblo le llama, y los que sagradamente ven en bonanza su negocio de la distribución, venta o comercialización de bichas que enloquecen y bebidas que emborrachan.

En el a veces indescifrable entramado cerebral con que el tribunal resuelve los entuertos, los sabiondos dicen que una persona puede chuparse su cachito  o meterse sus guarapos, sin que esto lo haga una persona peligrosa para la sociedad. ¿El solo mal ejemplo para los niños, no lo será?.

Por su parte agrupaciones como la  “Asococica” (nombre que se me dio por ponerle a la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales), deja ver su preocupación por los riesgos negativos de seguridad y tranquilidad, en los entornos donde se estén presentando las películas y escenificaciones de las trabas y borracheras públicas.

Cacarean que los artículos que el alto tribunal declaró inconstitucionales, eran nada más ni nada menos que una herramienta para tratar de ponerle un poco de freno y orden a la guachafita o humareda cada día más creciente y de frente.

Que con la eliminación de esos dos artículos la Corte deja a la fuerza pública y a las autoridades con los calzones abajo, pues amparados en ellos era que medio podían garantizarle a la mayoría de la población y especialmente a la niñez, el derecho a poder disfrutar de espacios públicos como los parques de ambiente sano,  libres de humo, drogas y alcohol.

Una de las preguntas o interrogantes a gritos que queda es de dónde sacan lo honorables magistrados de las eminentísimas cortes, que una persona enmariguanada o en estado de maracachafa salvaje, enpepado, enyerbado y chifloreto y pasado de la dosis, no se convierte en un peligro para mujeres, niñas y niños que a su alrededor presencian asustados a la especie de engendro del demonio… porque así se ve un transformer eh, digo un ser que se transforma o degenera de esa forma disque para sentirse libre y con exquisita personalidad!

Allá cada quien que saque sus conclusiones y haga sus sancochos y se los trague, y pues grave que ahora todo sea al revés, se deseche a los buena semilla  y se siembre y abone la mala, y todo gracias a: el porte y el corte de la Corte.


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