En medio de jugaditas

Todo parece indicar que, a estas alturas del paseo, se afianzan las jugaditas de los grupos de poder, no solamente las célebres maniobras del senador Ernesto Macías y del Congreso, para burlar a la oposición, sino muchas de diferentes actores que se consolidan al ritmo de los picos de la pandemia y del río revuelto del país....

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Todo parece indicar que, a estas alturas del paseo, se afianzan las jugaditas de los grupos de poder, no solamente las célebres maniobras del senador Ernesto Macías y del Congreso, para burlar a la oposición, sino muchas de diferentes actores que se consolidan al ritmo de los picos de la pandemia y del río revuelto del país, para no hablar del cambio climático en auge dramático. 

Se puede hablar de circunstancias paralelas, simultáneas, al maremágnum de hechos terribles que nos identifican en el planeta, relativos a la defensa de los derechos humanos, en lo esencial; y a esa brutalidad enfermiza que nos obsesiona, a esa fijación que nos corroe desde el alma. Esas condiciones, pues, son de diferente pelambre y, cada vez más, salen a la superficie, sin dárseles nada…  Sin embargo, la cotidianidad del ser criollo, nativo, comporta una generalización de líos, que concurre a la incertidumbre y a la ansiedad, a la depresión, por no observarse solución a la vista, de no ser que se desplome y caiga estrepitosamente la democracia narco-paramilitar vigente, aunque ella esté apoyada por masas indolentes frente al futuro inmediato.

Las colectividades de estos tiempos parecen ser masoquistas, y llaman la atención del mundo civilizado en virtud de su terquedad, casi criminal, para aceptar el statu quo, el establecimiento. Tenemos bien ganada la fama milenaria de cafres originarios de una república bananera, exótica. Un territorio cada vez más enmarañado y cubierto por oscuros nubarrones precedidos por sombras y siluetas tenebrosas, con demonios de carne y hueso que juegan con la voluntad de los connacionales. Existen muchas aristas de la generalidad criminal entronizada en Colombia. Vale recordar algunas que afectan directamente a las comunidades como las que tienen que ver con algunos de sus intereses directos, que pasan por la supervivencia: Una especulación de productos básicos de la canasta, incluidos medicamentos y bienes de primera necesidad, ahora sí desbocada. En algunos casos supera el ciento por ciento de los valores normales del mercado. Existen alimentos que no volvieron a bajar de precio, pese a una maquillada escasez de los mismos, y a unos porcentajes irrisorios en las alzas medidas como oficiales por el DANE, para efectos conformistas, de conveniencia. Se recomienda en las redes un paro de consumidores, para empezar por las buenas.

Siempre se ha creído que una parálisis total del país, un ‘acuartelamiento’ civil indefinido puede tumbar al gobierno, sea el que sea, sin hacerse matar en las calles. Hasta el vidente Miguel de Nostradamus lo predijo como un hecho inexorable del último quinquenio cuando manifestó que la gente dejaría de pagar impuestos y tasas, y sobretasas, para sacudirse del yugo mafioso. Al parecer, la estantería del sistema comienza a tambalear y amenaza con derrumbe definitivo.

Mucha agua correrá bajo el puente en estos años de la segunda década del siglo, en especial durante los primeros cinco. Más allá, al parecer, asustan. Los pronósticos son de carácter reservado, incluso inexistentes.