En la lucha por la equidad de género

A propósito de la 6ª Cumbre Iberoamericana de Agendas Locales de Género, un evento que este año se llevará a cabo en Santa Coloma de Gramenet - España, entre el 18 y el 21 de octubre y que es coorganizado por ONU Mujeres...

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La Secretaría General Iberoamericana, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD, la Comisión Interamericana de Mujeres CIM-OEA, y convocado por la Unión Iberoamericana de Municipalistas, es oportuno reconocer que todos tenemos un futuro mejor cuando las mujeres y las niñas puedan alcanzar su máximo potencial, y juntas, renovemos nuestros esfuerzos para promover la dignidad, la igualdad y las posibilidades ilimitadas para todos. Según el Informe de 2022 del Secretario General de las Naciones Unidas sobre "Progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible" afirma que "el mundo no está en camino de lograr la igualdad de género para 2030 y se ha desviado aún más por las consecuencias socioeconómicas" de la pandemia del COVID-19. 

La pandemia ha hecho que la lucha por la igualdad de género sea aún más desafiante. Aunque el Covid-19 nos ha golpeado a todos, sus consecuencias no se han dejado sentir por igual. Por ejemplo, las mujeres asumieron una parte más significativa del aumento de la carga asociada con el cierre de colegios y escuelas. En la mayoría de los países, las mujeres reportaron tasas más altas de abandono del trabajo para dedicarse mayor tiempo a las labores de cuidado, en todas las regiones, las mujeres informaron tasas más altas de pérdida de empleo que los hombres.  

Al ritmo actual de progreso, puede llevar cerca de 300 años lograr la plena igualdad de género, según muestra el Progreso en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los desafíos globales, como la pandemia de COVID-19 y sus secuelas, los conflictos violentos, el cambio climático y la reacción violenta contra la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres están agravando aún más las disparidades de género. El nuevo informe, presentado por ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU (UN DESA), destaca que, el ODS 5 (lograr la igualdad de género) no se cumplirá para 2030. Este es un punto de inflexión para los derechos de las mujeres y la igualdad de género a medida que nos acercamos a la mitad del camino hacia 2030. Es fundamental que nos unamos ahora para invertir en mujeres y niñas para reclamar y acelerar progreso. Los datos muestran regresiones innegables en sus vidas, empeoradas por las crisis mundiales, en ingresos, seguridad, educación y salud. Cuanto más tardemos en revertir esta tendencia, más nos costará a todos.

Las crisis mundiales en cascada están poniendo en peligro el logro de los ODS, y los grupos de población más vulnerables del mundo se ven afectados de manera desproporcionada, en particular las mujeres y las niñas. La igualdad de género es la base para lograr todos los ODS y debe estar en el centro de una mejor reconstrucción.

De otro lado, el informe estima que tomará hasta 286 años cerrar las brechas en la protección legal y eliminar las leyes discriminatorias, 140 años para que las mujeres estén representadas equitativamente en posiciones de poder y liderazgo en el lugar de trabajo, y al menos 40 años para lograr la igualdad de representación en los parlamentos nacionales. Para erradicar el matrimonio infantil para 2030, el progreso debe ser 17 veces más rápido que el progreso de la última década, y se espera que las niñas de los hogares rurales más pobres y en áreas afectadas por conflictos sean las que más sufran. Se estima también, un cambio preocupante en la reducción de la pobreza, y es probable que el aumento de los precios exacerbe esta tendencia. Para fines de 2022, alrededor de 383 millones de mujeres y niñas vivirán en la pobreza extrema en comparación con 368 millones de hombres y niños.

El camino hacia la igualdad de género no ha sido fácil. En el año 2000 se intentó impulsar esta igualdad con la ley 581, que reglamentaba la participación de las mujeres en diferentes ramas y órganos del poder público. Sin embargo, en ese momento se declaró inconstitucional y no se pudo incorporar. No fue sino hasta 11 años después, en 2011, que llegó la Ley de Cuotas (1475) que obliga a las listas donde se elijan cinco o más curules a conformarse con al menos un 30% de uno de los dos géneros con el fin de revertir situaciones de desigualdad y superar las barreras de acceso. En pleno siglo XXI es imposible concebir una sociedad democrática sin mujeres. Si la mayor parte de la población no está representada no podemos hablar de democracia. El no sin mujeres es determinante.

La igualdad de género es un tema de derechos humanos y no lo es solo de mujeres trabajando por mujeres, es un tema de hombres y mujeres que creen en la democracia, en los derechos humanos y en el enorme potencial que tiene la participación de todas y todos para el desarrollo sostenible de nuestras sociedades. La desigualdad de género está puesta en la mesa de discusión para generar mejores condiciones en la participación política, en la independencia financiera, en el derecho que tenemos las mujeres de vivir una vida libre de violencia. Hay avances que debemos valorar, pero también estar conscientes que hace falta hacer muchísimo más para garantizar la igualdad en el acceso a las oportunidades, el disfrute de los derechos y la libertad y sobre todo tener una vida libre de violencia.

Un cuerpo de mujer no garantiza pensamiento feminista. Para que una agenda de género tenga fuerza se necesita un movimiento que actúe, y se requiere tener representantes de ese movimiento puestas en ciertos lugares de toma de decisiones. La lucha por la igualdad de género es un problema muy complejo y con muchas dimensiones. Esta es una razón más por la que necesitamos urgentemente acelerar la adopción de las cuestiones de género en los presupuestos nacionales de manera decisiva, clara y transparente. En las políticas públicas, lo que no está en el presupuesto es demagogia.

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