Opinión

¿Empezamos ya?

Me llega a la recordadora, de niño cuando en medio de mi inocente curiosidad, le hacía seguimiento a los ya celianos movimientos de mis abuelitos.

¿Empezamos
Armando Aldana Por: Armando Aldana 02 Jul 2019

Cierta noche después de cenar, le dijo mi abuelo a su esposita: Mija, ¿nos vamos para el cuartico? Sí, vámonos para el cuartico, respondió ella.

Entrando a la habitación, él: ¿Nos quitamos la ropita? ,Ella: sí, quitémonos la ropita. Él: nos sentamos en la camita? Ella: sí, sentémonos en la camita. Él: ¿empezamos ya? Ella: sí, empecemos ya...

Y empezaron: En el nombre del padre y del hijo y del Espíritu Santo… Tenían muy claro que era lo que querían empezar, lo empezaron y lo terminaron.

Pero no paren bolas que eso no tiene que ver con nosotros, son cosas de viejitos arcaicos, ni más faltaba que no tuviéramos claras y entendidas las cosas… ni porque fuéramos atronados, cerrados y trancados.

Muy nítido tenemos que a veces se nos va la mano en algunas actuaciones, pero estamos seguros que con éstos avanzados temas de la modernidad deben ser bien vistas por todos y sin reparos, o si no que se atengan a nuestras reclamaciones del suelto desarrollo de la personalidad y las libertades.

Bien entendido tenemos por supuesto o es que nos creen mensos, que a veces le jalamos al tema de la malformación y malacrianza, que eso no debe ser así, solo que qué pereza, qué hartera, qué ceba, qué oso, qué lo hagan los demás… ¿por qué nosotros?

Claro que sabemos que hay ausencia de la honradez, la calidez humana y la sana convivencia, y que aparte que esas falencias nos llegan como ráfagas a toda hora y a cada rato a nuestros oídos y hasta contribuimos a su reproducción, tenemos decidido y pensado que algún día nos ocuparemos de eso.

Sabemos a ciencia cierta y muy bien asimilado, que cosas tan elementales como ser buen hijo, buen padre, buen vecino y en resumen buen ciudadano, es una tarea que todos los que caminamos en dos patas y tenemos la inteligencia, llevamos y muy bien grabada así sea por allá en las profundidades de nuestros hígados.

No talar y por el contrario sembrar y multiplicar el árbol que da la sombra, el fruto y el aire que nos mantiene lleno el pulmón, no contaminar las ya muy mermadas y escasas fuentes hídricas y otras miles de sanas acciones restauradoras de la vida humana, son obras urgentes que sabemos debemos realizar.

La pregunta es, la misma que mi abuelo le hacía a mi abuela: ¿empezamos ya?


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