El viacrucis de los retenes viales

Las denuncias públicas son el pan de cada día, pero aun así, los llamados Agentes de Tránsito siguen haciendo en las suyas. La Alcaldía municipal  fanfarronea y anuncia que “se cumplió la  capacitación a todos los guardas de Tránsito del Municipio de Neiva, en el control y vigilancia de los diferentes casos”.

alt=

 

Y sería bueno saber qué es lo que se aprende en esos eventos de capacitación porque lo problemas siguen siendo los mismos. “Al ser servidores públicos van a llevar a cabo estrategias encaminadas a la cultura ciudadana y  el trato hacia las personas, eso es un mandato que tiene nuestra administración que es todo el tema referente hacia la dignificación de las personas” explicó  Elberto Garavito, secretario de Movilidad de Neiva. Pero en el fondo, uno ve que la militarización de la sociedad cada día es mayor y estos servidores públicos en vez de ayudar y colaborar a la convivencia ciudadana parecen creer que su función es punitiva y se dedican a reprimir y castigar a quienes ellos quieren.

 

La Veeduría de Movilidad y Tránsito de Neiva, casi siempre encuentra en sus visitas a los temidos “Operativos Viales”,  las mismas observaciones. Primero, se hacen esos retenes en curvas, lo cual está prohibido. Estos retenes deben estar ubicados en una línea recta y visible a metros, nunca en una curva y menos casi que escondidos. Deben estar claramente señalizados con conos refractivos, paletas de Pare y tijeras (carteles que avisan sobre el retén), pero la Veeduría ha encontrado que se viola constantemente la Resolución Administrativa 1885 de 2.015, por faltas de los elementos de señalización, vehículos oficiales sin balizas encendidas, pocos conos, sin baches, sin señal de mano. El número de agentes debe ser de ocho o más efectivos, acá uno encuentra retenes con tres o cuatros agentes y cuando son policías de tránsito lo hacen incluso con dos y muchas veces sin Comandante de Operativo presente.

 

Los agentes del operativo, deben estar perfectamente uniformados, con su placa e insignias que digan su rango y responder las preguntas del conductor. Sin embargo, siempre existe “Omisión a información pública por agente de tránsito, al momento de solicitar información”, como dice la Veeduría;  no se les puede dice nada ni preguntar nada, porque eso es causal de multa. Pero igual su afán del castigo y la reprimenda es tal, que obstruyen  “la circulación por agentes de tránsito, al atravesarse para detener vehículos, exponiendo la seguridad de todos los actores viales”. Uno los ve altaneros ocupando toda la vía para señalar quienes entran en el retén, que casi siempre son motos que el ciudadano utiliza legalmente para desplazarse a su trabajo o su casa. Termina la Veeduría; “Es evidente la incidencia de estos operativos irregulares, (por ello) interpondrá la denuncia ante los organismos de control, quienes serán los encargados de abrir proceso Disciplinario por la irregularidad del servidor público.

 

Hay un dicho popular que he escuchado varias veces; “si quieren conocer a alguien, denle poder” y eso sí que es cierto, la gente con poder es déspota, humillante y como muchos casos, son maltratadores y violentos. Estos funcionarios utilizan su “poder” para estropear más los pocos derechos que le quedan a la gente, son violentos, violan todo, son corruptos, en fin, todo lo negativo que hay, pero cuando salen sin el uniforme puesto, son ciudadanos normales, los títulos que les ponen y que mal utilizan cuando tienen el uniforme, no les sirve de nada en la calle. Con el uniforme o con el escritorio, se transforman y muchas veces como se ve, se van contra la ciudadanía, sobre todo los más vulnerables, la misma que juraron Defender y Servir, ¿sufren del Síndrome del Uniforme? 

 

Y uno puede pensar que en realidad, a la mala política de selección, cualquier Bachiller que no pudo estudiar en la Universidad decide, pero por que no tiene más opciones, incorporarse a las tropas para  recibir un sueldo, hay además,  una mala formación del personal humano escogido. Con una charla mañanera los tiran a las calles, cuando eso debería de ser una capacitación de uno o dos semestres, es decir formarlos como técnicos mínimo. Igual, la administración tiene que entender que un servidor público es una persona orientada por el deseo de servir y atender las necesidades de toda la comunidad y no solo un guerrero resentido que solo busca llenar talonarios de comparendos.