El regreso de segundo huertas

En el año 2003, Segundo Huertas, continua su camino que lo trajo a Colombia desde su natal Piura, en el Perú. Esta vez sale de Neiva hacia Bogotá, buscando nuevos horizontes a su trabajo artístico.

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Llega a la capital, con una trayectoria ya conocida y allá sigue mostrando sus obras en exposiciones y salones de arte. Participa, por ejemplo, en la Bienal de Suba, como pintor y jurado, igualmente, es invitado a Sinaloa, México, y participa en varios eventos en el marco del Bicentenario del Perú.

Igualmente, en Bogotá, expone junto a pintores como Ángel Loochkartt, Germán Tessarolo, Gaston Bettli, Eduardo Esparza y su paisano Armando Villegas. Son años acelerados y de intercambio de saberes. Igual, se embarca en la aventura de abrir su propia sala de exposición, idea que ya había realizado en Neiva, En el 2013 abre su sala y la mantiene hasta el 2020. A partir de ese año, el olor de la achira comienza a despertar en él, su deseo de regresar a Neiva y reencontrarse con su gente y la tierra que lo acogió tantos años. 

Y acá esta, nuevamente en nuestra tierrita. Como un hijo talentoso regresa para emocionarnos con sus obras. Por eso, anuncia su regreso con una exposición personal, donde regresan los temas de siempre, con sus mujeres, sus cholas eternas, como un homenaje a las mujeres latinoamericanas. Son sus amigas, sus compañeras de trajinar y de camino. Las pasea por su universo cósmico, pero igual por caminos terrenales que nos llevan a valorar y honrar las mujeres latinoamericanas, su belleza, su coraje, su tenacidad.

 Solo que ahora sus creaciones, que antes le otorgaban al paisaje un papel meramente decorativo, secundario, integrado en un motivo mayor, con el transcurso del tiempo este fondo se ha saturado con nuevos elementos, ganando un espacio importante en la obra del pintor y provocando otra mirada al conjunto de la obra. 

De ahí que en sus nuevos cuadros lo orgánico, animales y vegetación, han llenado el horizonte y surge un paisaje a los que él ha dado tal amalgama de vida, que van entre lo consciente y lo instintivo y todo tamizado con el colorido propio del trópico, porque Huertas sintetiza en un solo cuadro la figuración, el paisaje y el bodegón, logrando un trabajo fiel a sus raíces amerindias pero absolutamente contemporáneo en su tratamiento. El resultado son estructuras orgánicas inspiradas en la naturaleza; en ramas, hojas y frutos, en símbolos precolombinos, o construcciones geométricas de diseño vegetales que comunican asombro y vitalidad. Cada pieza de Huertas, expresa profundo vigor y libertad en sus creaciones. Es un artista que experimenta con los planos de color, con los universos propios, y con reflejos del color plano que provocan efectos dinámicos, variados y cambiantes.

 El resultado es de gran naturalidad, pero cargado de un imponente efecto de monumentalidad, ensamblado de tal manera, que logra imágenes de planos simultáneos, fragmentados por la memoria que todos tenemos del mundo exterior, de la realidad física que conocemos.

Por eso, alguna vez Huertas nos decía; “Pienso que en mi trabajo existe un poco de esa verdad permanente y vital”. Y a fe que ha trabajado para dar a conocer sus últimas piezas.  Segundo va a estar a partir del 1 de octubre en el Centro Comercial Santa Lucia Plazas. Va mostrar 60 piezas entre cuadros grandes que van de 250 de alto por 250 de ancho y trabajos en miniatura, el montaje será muy especial, ya que permite mirar la expo, sin molestar la circulación del centro comercial. 

Ese día conoceremos los nuevos mundos de Segundo Huertas; por eso, a la entrada de la exposición, va a colocar una pieza monumental, y el quiere compartirlo con nosotros, ya que dice; es “el único abstracto caminante que voy a presentar”. Así que hay que ir de shopping y comprar arte original, no solo reproducciones de cinco pesos.