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El mundo se burla; “con éxito arrancó el Covid Friday en Colombia”

La trampa del gobierno y empresarios, está en la Ley 2010, mal llamada por el Gobierno “Ley de Crecimiento Económico”, y en ella, se contempla un “beneficio” para los contribuyentes que, no es más que el viejo truco de la zanahoria y el garrote.

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Por: Miguel de Leon 22 Jun 2020

Por: Miguel de Leon

22 Jun 2020

 

Siendo la zanahoria muy pequeña y el garrote excesivamente grande; se trata de los 3 días sin IVA, pírrico consuelo que el presidente títere le dio a los colombianos como retribución por el agravio de haber aprobado dicha Ley en Navidad, en medio de las vacaciones y la euforia normal del cambio de año. El problema es que la ley,  como en todo y, más en Colombia, hay que leer la letra pequeña, porque detrás de toda gran oferta hay una treta, un engaño o una carga que no se debería de soportar.

Ya lo dice la sabiduría popular, “tanta dicha no puede ser cierta”, y ocurre lo propio con los tan cacareados 3 días sin IVA. Por ejemplo,  el proyecto de resolución que la DIAN preparo para reglamentar dicho “beneficio” contempla una restricción bien curiosa;  “La DIAN no notificará con anticipación la fecha”. Este factor sorpresa no les permitirá a los comerciantes prepararse con el suficiente tiempo que la medida amerita, pues deberán remarcar sus productos con nuevos precios que no incluyan el impuesto; se pensaba que, dada la improvisación a la que nos tiene acostumbrados la DIAN, era muy posible que se anunciara con muy poco tiempo de maniobra, para que la medida entre en operación. Y justo, lo primero que hizo el gobierno fue hacer pública la fecha de los tres días,  la misma DIAN dijo que  el 19 de junio, 3 de julio y 19 de julio serán los días decretados sin IVA en Colombia. O sea, el gobierno actuando como “campanero” de los empresarios corruptos.

Y para entender mejor lo trampa, hay que recordar como cuando un empresario (comerciante o vendedor) adquiere un producto a un precio determinado, para venderlo después a otro más elevado, lo compra pagando el IVA que le corresponde. Luego, cuando él consigue quien se lo compre, a este consumidor le cobra la totalidad del IVA: es decir, le cobra el valor pagado a su vendedor y surtidor inicial y le cobra lo que él debe pagarle a la Dian por efecto de haberle subido el precio al producto inicial (de ahí el nombre de impuesto al valor agregado). Lo curioso, sabiendo el comerciante que la Dian le descontará parte del total del IVA, él le cobra a su cliente el IVA completo del producto, auto eximiéndose así de pagar un solo peso, y además quedándose con el valor que le será descontado por la Dian. Esto significa que el empresario (comerciante o vendedor) no sólo está exento de pagar el IVA, sino que además, de manera non santa, le gana un porcentaje, que se lo saca al consumidor.

De manera que cuando el gobierno decide descontar el impuesto del IVA, durante tres días del año, y además manifiesta con petulancia que los consumidores durante ese lapso podrán comprar a sus anchas con  un descuento del 19 por ciento -correspondiente al valor del IVA- lo hace ocultando que quienes realmente comprarán con esos descuentos, quienes se favorecerán, serán los empresarios. Pero no solo eso, sino que les avisa con tiempo, para que estos puedan mentirle a los consumidores con precios mentirosos.  No solo es vergonzoso, sino infame, y aclarando que no es la primera vez que hacen algo así. Hace mucho que utilizan la estrategia de hacer creer a los compradores en supuestas o atractivas promociones que no terminan siendo como ellos las venden y lógico en lo cual ellas no pierden nada. Por eso, se habla de capitalismo salvaje. Un sistema inhumano que pretende recargar todo en los pobres y necesitado, negándoles de paso el derecho a una vida digna.

Y todo se justifica con el cuentico, que es para incentivar la economía, y no es más que un engaño a los consumidores y otra burla como las muchas que el Gobierno les hace a sus ciudadanos. Un Gobierno inoperante, incapaz, arrogante y burletero al que nada le importa. Y no  necesitábamos de la pandemia para saberlo. La jornada nos deja, sin embargo, con la urgente tarea de entender lo que estos miserables, con serias deficiencias éticas e intelectuales, llaman "economía". ¿Dónde está la economía de los campesinos? ¿Dónde está la economía de los artesanos y pequeños industriales? ¿Dónde están las economías de barrio y de pueblo? ¿Dónde está la economía de las miles de actividades que sostienen y mantienen viva la sociedad?

 

 

 


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