El liderazgo que inspira

Si sientes que algo tiene que cambiar, vuélvete la persona que inicie ese cambio. No esperes a que alguien más lo haga, porque lo más probable es que nadie lo hará

alt=

 

Nuestros valores reflejan lo que es importante para nosotros. A menudo, se refieren a ellos como nuestros principios rectores. Los valores guían nuestro comportamiento en todos los aspectos de la vida, incluida la vida familiar, laboral y social. Si esto se traduce a un buen líder, este debe tener algunos valores ampliamente compartidos, que nos inspiren y entusiasmen. Nuestros líderes deben hacer verdaderos compromisos, necesitamos saber 'lo que representan'. Buscamos líderes que tengan convicción.

¿Qué se necesita para ser un líder verdaderamente eficaz? Si bien casi todos podemos pensar en qué tipo de persona representa o personifica la definición de liderazgo y la respuesta está en nuestro interior, somos nosotros mismos, tenemos el poder de ser generadores de grandes cambios que nos beneficien a todos, lo importante es empezar, es tomar la iniciativa, es apartar el miedo de nuestros propósitos y trabajar sin descanso para lograr los sueños y llegar a la meta.  

Si hay algo que casi todo el mundo cree que se encuentra entre las cualidades de liderazgo más importantes, es la honestidad. Se dice que una persona es tan buena como su palabra. Los buenos líderes pueden diferenciarse siendo más comunicativos y transparentes sobre sus puntos de vista y evitando hacer promesas que no pueden cumplir. Al hacerlo, inspirarán un mayor sentido de confianza en las personas.

Un líder con sentido humano se preocupa por las personas a su alrededor en un sentido integral: la parte intelectual y la parte emocional. Este tipo de liderazgo otorga influencia.

El tipo de liderazgo que hemos aprendido en los últimos tiempos y en generaciones anteriores se caracterizaba por ser un liderazgo orientado total y únicamente a resultados. Bajo este esquema, se visualiza a las otras personas como una herramienta, lo que provoca que caigamos en una especie de utilitarismo; es decir, yo te “utilizo” para lograr mi resultado. Y, justamente, ahí es donde no existe ningún tipo de sentido humano; tú eres una herramienta para dar el resultado esperado y te trato como una herramienta, eliminando cualquier dimensión humana.

El líder de la actualidad se ocupa de lograr los resultados esperados al mismo tiempo que se ocupa de la relación que se establece con su equipo de trabajo. Además, el liderazgo ejercido por los Millennials (buena parte de la fuerza laboral actualmente), aumenta la necesidad del cambio de paradigma. Una de las características esenciales de este grupo, es que para ellos es más importante su vida personal que su vida laboral. Para ellos, la experiencia laboral tiene que ser positiva integralmente hablando. 

La autoridad es algo que se otorga, mientras que la influencia es algo que se gana y lo que realmente quiere el líder es influir en los demás. No olvidemos que la autoridad la necesita el que no tiene influencia. El que entiende bien este tipo de liderazgo tiene más probabilidades de ser exitoso, mientras que el que no, está destinado a desaparecer.