El desempleo juvenil, un enemigo que mata anhelos

Es un tema muy espinoso y doloroso a la hora hablar, ya que es el pan de cada día en todas las calles del país del sagrado corazón de Jesús, nuestra amada Colombia.

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El desempleo siempre ha existido en nuestro país, y ahora con detonantes aún más críticos tales como la pandemia del COVID que acabo cientos de empresas, obligo recortar personal y hasta despedir empleados por no tener con que pagar las nóminas, como si fuera poco se suma un paro nacional que si bien es cierto defendió causas justas y reales finalmente termino deslegitimado y perjudicando al mismo pueblo colombiano.

El desempleo juvenil es un enemigo silencioso que cada día sube un escalón más en todo el país, es un enemigo que está atacando los sueños y grandes anhelos de miles de jóvenes colombianos que se esfuerzan día a día por finalizar estudios, otros por capacitarse aún más, todo con el objetivo de obtener un trabajo digno y poder crecer en el mundo laboral.

De los más de 10 millones de jóvenes colombianos solo el 10,8% logra obtener un empleo luego de haber terminado los estudios, una cifra macabra y dolorosa de mencionar, que debería darle vergüenza al gobierno publicar.

El 10,8% no supera ni siquiera los 3 millones de jóvenes empleados en el territorio nacional, jóvenes que en muchos casos deben someterse al abuso laboral y las malas condiciones de trabajo, todo por sostener el tan anhelado empleo.

Son miles los profesionales de alto grado que a diario caminan las calles del país con una hoja de vida en la mano, buscando la tan anhelada oportunidad laboral, muchos cuentan con suerte, otros nunca les llega ese momento y se ven obligados a hacer algo totalmente diferente para poder subsistir en un país que cada vez es más indolente, y demasiadamente elitista.

Tan solo hace unas semanas conocí el caso de una neuropsicóloga que por la falta de oportunidades tuvo que volverse mesera de un restaurante reconocido en la capital del Huila, parece de no creer, que un neuropsicólogo labore en un campo tan pero tan diferente, aunque todos los que hemos podido alguna vez en la vida ser meseros, sabemos que es un trabajo maravilloso y honesto. pero siendo realistas no es el lugar para una persona que tuvo que estudiar cerca de 8 en una universidad, hacer cientos de sacrificios para poder culminar sus estudios.

El enemigo del desempleo está acabando con los sueños y anhelos de miles de jóvenes en Colombia, es como un cáncer que avanza en silencio, pero destrozando todo a su paso.

A los más de 10 millones de jóvenes colombianos y a los miles que buscan empleo, quiero decirles que no se puede perder la esperanza, que las cosas buenas tardan, pero en algún momento de la vida llegan, debemos persistir como jóvenes y seguir luchando y creyendo que algún día viviremos en un país de oportunidades que brinde garantías y herramientas reales para todos los jóvenes colombianos.