Crónica de un crimen anunciado

Cuenta Gabriel García Márquez como  en el puerto, casi todos  sabían que a Santiago Nasar lo iban a matar.

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Este joven es asesinado de una manera muy cruel a cuchilladas por dos hermanos gemelos que tenían por nombre Pablo y Pedro Vicario,  justamente en la puerta de su casa, lo llevaban esperando para asesinarlo desde tempranas horas de la mañana. Lo peor, nadie en ningún momento sabiendo el hecho de que lo iban a asesinar le advirtieron nada al respecto a Santiago Nasar. Ese es el argumento de “Crónica de una muerte anunciada”, la séptima novela escrita por nuestro Nobel de Literatura en 1981. Y es el argumento de los asesinatos de Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliecer Gaitán, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo Ossa, Jaime Pardo Leal, y Carlos Pizarro León Gómez. 

 

 

 

Y en todos lo casos, el epilogo de la novela es el mismo, las investigaciones sobre la muerte de estas personas que aspiraban a gobernarnos no han sido aclaradas por los investigadores que supuestamente se la saben todas, y que saben que la conveniente  impunidad siempre ha campeado en estos casos. Y ese argumento, de todos sabian que los iban a asesinar, pero el gobierno y las tales autoridades hicieron nada por evitarlo, es el mismo que quieren reciclar con Gustavo Petro, que al igual que los anteriores, el gobierno no sabe nada de lo que todo el mundo ya sabe. Incluso, la Misión de Observación Electoral (MOE), organismo que supervisa las elecciones dijo hace poco;" están ocurriendo  hechos de violencia casi diario contra líderes políticos y candidatos,  en algún lugar de este país”. Pero el gobierno nada sabe, “no tiene ninguna información de inteligencia”, como dijo algún general, asi como nada saben nada dicen, del Paro Armado que realiza el paramilitarismo en Colombia.  

 

 

 

Incluso, la última amenaza fue documentada; la organización paramilitar “La Cordillera” planeaba atentar contra la vida de Petro. A esta banda criminal, se le atribuye también el asesinato del líder social Lucas Villa durante las masivas protestas del año pasado contra el Gobierno de Iván Duque. Por eso, todos recordamos como; “pese a que Galán también había denunciado dos semanas antes amenazas en su contra, la Policía no hizo nada por falta de pruebas”. No sorprende como el gobierno sale a desmentir hechos que para todos son públicos. Para el politólogo Fernando Posada, de la Universidad de los Andes,  las declaraciones de las autoridades son, incluso, “una forma de participación en política de entidades que antes de salir a rechazar o a desmentir lo que tienen que hacer es investigar”. Salen a desmentir sin averiguar o como dice el dicho; 'disculpa no pedida, culpa manifiesta'.  

 

 

 

El mismo politólogo concluye; “Cualquier democracia funcional debe tener como prioridad que todos sus representantes tengan la absoluta garantía de que podrán expresarse y liderar sus causas sin que su vida o integridad sea atacada por ello”. Pero para entender la situación actual en Colombia, según el mismo politólogo, es importante considerar el panorama en general, en el que líderes sociales son víctimas de violencia. “El caso de Petro no es algo aislado, por el contrario, el asesinato de líderes sociales y defensores de derechos humanos es un problema que se ha acentuado en los últimos años en Colombia. Y tenemos un Estado que no es capaz de proteger a estas personas, porque luego de ser asesinadas se mantiene la impunidad”. 

 

 

 

Diversas organizaciones sociales han venido alertando sobre la situación dramática que vive el país. En lo que va de 2022, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ) ha contabilizado el asesinato de 65 líderes sociales y 37 masacres perpetradas. Estas cifras reflejan el incremento de la violencia que atraviesa el país en medio del proceso electoral. Lo peor, es que además de no hacer nada por proteger los lideres sociales, el gobierno entra abiertamente en el debate electoral: el presidente Duque pasa por encima de la Constitución, ataca abiertamente a Petro, así como también el jefe de las fuerzas militares, Eduardo Zapateiro, ataca en Twitter al mismo candidato. Eso es muy grave, pero nadie lo condena. Todo es una Crónica de un atentado anunciado para matar la esperanza.