Criminalizar la protesta social, respuesta del ministro de guerra al debate en el Congreso

Desde el punto de vista constitucional, la JEP ha señalado que la protesta social es  un derecho constitucional en Colombia y, como tal, no puede ser criminalizada, ni aún bajo Estado de excepción. 

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La criminalización de la protesta social parte de algunas tendencias ideológicas y doctrinales del derecho penal que a su vez han influenciado directamente en las decisiones políticas de muchos gobiernos de derecha y de carácter totalitario, que tiene como característica primordial no permitir que se desarrolle de una forma libre y autónoma el derecho a expresar libremente los criterios, así como el acto de reunirse o asociarse para ello. Por eso, cualquier acto que se desprenden de esta, afecta la tranquilidad, el bien común, el orden público; el bienestar general, la cohesión social, utilizan el dogma penal y la política criminal, según ese pensamiento retardatario.  

 

Sin embargo, la protesta social se presenta principalmente al evidenciar un sistema de gobierno ineficaz e incompetente para satisfacer las necesidades de la gente, frente a las diversas desigualdades presentes en la sociedad colombiana. En consecuencia la protesta social puede ser comprendida como una herramienta del colectivo ciudadano para hacer valer las demandas de aquellos que no cuentan con otros medios efectivos para hacerse oír, y exigir la garantía de los derechos de forma que se protejan los de naturaleza fundamental todo enmarcado en los principios del alcance y significado de la constitución política de 1991, y así mismo El Estado Social de Derecho, Y lógico para que esto funciona hay que visibilizar estas manifestaciones. 

 

En ese sentido, Andrés Yara Vargas con su personaje conocido como “Retazos Clown” estuvo realizando el cubrimiento del día a día durante el estallido social producto del paro nacional registrado en el año anterior, su labor fue dar a conocer lo que pasaba en su redes sociales, y denunciar las vulneraciones a los derechos humanos y abuso de autoridad por parte de la fuerza pública. Un trabajo que la comunidad agradece y que nos permitió conocer la realidad que esconden los medios de comunicación. Igual, Andrés Felipe Yara Vargas es reconocido por su activismo social, su labor artística y promover la cultura, haciendo uso de las redes sociales. Y eso lo hace sospechoso. Y que mejor que su crucifixión, para darle gusto a un criminal que, en 11 horas de debate, el Congreso le demostró sus crímenes, y que necesitaba de un show mediático para “mostrar resultados”. 

 

Por que no es coincidencia que la presencia del ministro de guerra Diego Molano en la capital del Huila y en las vísperas del 28A, empiezan a capturar jóvenes. "Vine a mostrar "importantes capturas" decía. Por eso, todo ese show, debe leerse como una manera de demostrar a la opinión pública resultados en la captura y judicialización de supuestos episodios vandálicos que tuvieron lugar en el marco de la protesta social de hace un año. Y todos sabemos que no es como ellos dicen, la Primera Linea es un grupo de defensa en las protestas, para repeler los ataques y la violencia por parte del (Esmad) contra los manifestantes y protegerlos. Es decir, ellos estaban armados de la Constitución Nacional defendiendo a quienes ejercían su derecho a la Protesta social y eso es lo que quieren judicializar. 

 

Y con todo el aparato represivo, el ministro de guerra se pavonea en nuestra ciudad diciéndole al mundo que para el no existe la Constitución nacional y como respuesta al debate realizado en el congreso, se desquita criminalizando la protesta social. Desconociendo incluso, a la Corte Suprema de Justicia colombiana que evidenció que hay una “intervención sistemática, violenta, arbitraria y desproporcionada” del gobierno frente a la protesta social. Se necesita un cambio, para posibilitar que la perspectiva constitucional penetre en todos los niveles del sistema penal. Todos los policías, fiscales, jueces, legisladores están en mora de asumir plenamente que protestar es un derecho y que quienes protestan deben ser tratados como ciudadanos, no como delincuentes, ni mucho menos como enemigos. Hay que cambiar esa perspectiva militarista que nos vende la derecha.