Cría cuervos y te sacarán los ojos

Las marchas de “protesta” en contra del gobierno de Gustavo Petro, a escasos 45 días de iniciado el gobierno, son una prueba fehaciente del caos político que se apodero de nuestra sociedad y el retroceso de la mediana madurez política que se había logrado después de superada la violencia partidista de mitad del siglo pasado...

alt=

Hoy nos tiene con los pelos de punta, por la agresividad verbal de ciudadanos de todos los pelambres, que atendiendo las instrucciones de la elite que los instrumentaliza para sus fines de oposición al cambio; están asumiendo actitudes, Y expresiones grotescas e irracionales, que no presagian nada bueno.

 

Ese contingente de ciudadanos elementales, empresarios no cultos y hasta profesionales, se oponen al gobierno de Petro, sin sustentar una sola idea coherente, de la razón de ser de su marcha de oposición y protesta. Causaba mucha impresión ver las respuestas de muchos de los protestantes, a preguntas sobre las razones de su protesta. Unos pobres hombres portando banderas como símbolo patrio, respondían de una manera tan despistada y con tanto disparate (propio de nuestra realidad macondiana), que no era difícil entender que ellos estaban marchando atendiendo una orden patronal y no un sentimiento popular y genuino de oposición a las propuestas que intenta implementar el presidente Petro, y que en el fondo, los destinatarios de esos programas y propuestas, son esa misma clase de personas vulnerables, a quienes están utilizando para mostrar al país una realidad que no corresponde con el sentir nacional.

 

Gran parte de la desintegración de la unidad nacional, se debe al legado funesto que nos dejaron las Farc por un lado, y el expresidente Uribe y su Centro Democrático por el otro lado. Las Farc, con sus abusos y vejámenes “cometidos a nombre de la revolución” , en contra de tantos miles de colombianos inermes e inocentes que cayeron bajo la inclemencia  y el fuego asesino de sus balas, se ganaron su merecido puesto oscuro en la historia patria y el odio de la inmensa mayoría de los Colombianos que tal vez nunca los perdonaran; victimas a quienes entiendo y no reprocho en su odio contra las Farc, pues solo ellos saben lo que es perder a sus padres, hijos , hermanos a manos de unas fieras, que prevalecidos de un fusil, decidieron aniquilar su existencia, sin misericordia alguna.

El Uribismo y el Centro Democrático por su parte, anclados en el rechazo nacional a las Farc, entronizaron en el país una narrativa sobre la seguridad, el desarrollo y la democracia, que hoy nos tiene como estamos: Una sociedad profundamente dividida, violenta, intolerante, llena de odios y vuelta mierda!

 

Ahora, el expresidente Uribe, quien ha entendido que su tabla de salvación la tiene Gustavo Petro, pretende recuperar algo del terreno perdido en la historia, manifestando ejercer una oposición reflexiva y sus deseos porque a Petro le vaya bien en su gobierno; quien dicho sea de paso, ha demostrado una nobleza y generosidad infinitas, al darle tregua y protagonismo a Uribe, para que se recupere su puesto ante la historia y aporte a la paz total de Colombia. Este chance que le da Petro a Uribe, no es porque Uribe y su bancada estén en capacidad de neutralizar el gobierno desde el congreso, donde su presencia hoy es residual, sino como testimonio de sus grandes esfuerzos, que conduzcan a la civilización política y la unidad de los colombianos, frente a lo fundamental.

 

Difícil de creer la transmutación de Uribe, si fue él mismo quien se la jugo a fondo por impedir el Proceso de Paz, apelando a las más cuestionables estrategias de engaño e información falsa, dirigida a lograr la desaprobación de los ciudadanos que cayeron ingenuamente en la trampa y le dijeron NO a la Paz;  y una vez firmado el acuerdo, se empeñó de manera directa y a través del seudopresidente Duque , de su bancada en el congreso y los miles de adláteres , que siguen creyendo que la firma de los acuerdos de paz fue una trama palaciega de impunidad y que es mejor seguirnos matando, antes que lograr la Paz entre todos los colombianos.

 

Uribe y el Centro democrático, criaron ese cuervo que simboliza la guerra y la violencia, y están pereciendo en las llamas que ellos lanzaron a sus propias estepas. Por el lado de los sus alfiles del Olimpo Radical invertido, que el mismo crio y amamanto (léase María Fernanda Cabal, Rafael Nieto y demás exponentes purasangre del sectarismo radical), ya le están pelando los dientes a Uribe, por sus encuentros con Petro, y la petición de no estigmatizarlo más. Cría cuervos y te sacaran los ojos!

 

Creo firmemente que Petro logrará concretar grandes transformaciones de las que prometió, y  pasara a la historia como el hombre que nos sacó de la letrina llena de estiércol en la que estamos navegando.

Le podría interesar leer: La renuncia de Rodolfo