Con combustibles caros no hay paraíso

Uno de los tantos temas importantes en la agenda pública de estos días es el aumento del precio de los combustibles, particularmente de la gasolina y el ACPM. Estos aumentos se han justificado desde el Gobierno nacional en un déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles.

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Si bien este asunto y la forma en cómo se determinan los precios que pagamos por los combustibles son bastante técnicos, resaltamos lo siguiente. El Gobierno determina un precio al que se le debería pagar al productor de los combustibles (Ecopetrol produce la mayoría de la gasolina y el ACPM que consumimos) tomando como referencia el precio internacional del barril de petroleo y no el costo real nacional. No obstante, el valor que finalmente establece el Gobierno para que se le pague al productor suele ser más bajo que ese precio teórico con base en el barril internacional. Esta diferencia entre el valor que supuestamente se le debería pagar al productor y el valor que realmente se le paga a Ecopetrol es finalmente pagado por el fondo de combustibles, el cual se alimenta del presupuesto público,

Gran parte del problema entonces se encuentra en que dado que la mayor parte del costo del combustible lo determina el valor que se le paga al productor, tomar como referencia el valor internacional del barril y no el costo real nacional del barril, significa que los consumidores terminamos asumiendo costos mayores a los reales. Estos costos los asumimos a través del fondo. Adicionalmente, el otro componente importante del precio de los combustibles son los impuestos, los cuales representan casi una cuarta parte del precio final. Con lo cual se puede concluir que está en manos del Gobierno nacional y sus mayorías en el Congreso, el determinar finalmente qué precios pagamos por los combustibles, no se le puede simplemente achacar a factores internacionales.

Frente a esta situación, el Gobierno Petro en vez de cambiar la fórmula con que se determina el precio de los combustibles o reducir los impuestos que se le cobran a estos, ha decidido, según lo anunciado, aumentar el precio que pagamos los consumidores. Con esto, buscan equipar el valor que pagamos por un galón de combustibles con el valor que se supone debería tener según la fórmula actual que usa el precio internacional del petróleo. Con esto, el Gobierno Petro ha decidido ir en contra de la mayoría de los colombianos.

Y este último punto es importante enfatizarlo. Contrario a las afirmaciones de congresistas petristas como María Fernanda Carrascal o Gustavo Bolívar, quienes buscando justificar el aumento del Gobierno han señalado que el «subsidio» a los combustibles es para « quienes más tienen » (Haga click aquí para ver)  o para el narcotráfico como llegó a afirmar Bolívar (Haga click aquí para ver), este «subsidio» es en beneficio de la mayoría de la población.

En primer lugar, no es cierto que solo los «ricos» usan combustibles. En cuanto a los vehículos automotores, el 73,04% son motocicletas, es decir, poco más de diez millones. ¿Más de 10 millones de ricos en Colombia? No, basta mirar las calles para ver que en su gran mayoría quienes usan las motos son personas trabajadoras de estratos bajos y medios, a las cuales el alto costo y especialmente el mal servicio (demoras, baja disponibilidad, etc.) de los sistemas públicos de transporte no lograran atraer. En
cuanto a los carros, también es falso que sean de «quienes más tienen», la gran mayoría son de hogares de clase media y baja. En ese sentido, es bien dicho que de los 3,7 millones de automóviles, 1,9 millones, más de la mitad, son de antes de 2010, o que de los 718 mil camperos, 478 mil sean de antes
de 2010. Basta salir a los barrios ya las calles en general para ver que lo que predominan no son los BMW o las camionetas de alta gama, son los Spark, los Twingo, los Sprint, entre otros. Por no hablar que muchos usan su carro como medio de trabajo. En Neiva tenemos un ejemplo bien conocido: Obleas Los Ositos.

Como es bien sabido además, el precio de los combustibles afecta los costos de muchos otros productos. Y si bien el Gobierno ha dicho que el ACPM no empezará a subir este año como la gasolina, sí lo hará el otro año. El ministro de Hacienda sostuvo: “en ACPM vamos a ir mucho más despacio por el impacto sobre carga y sobre transporte público”- (Haga click aqui y ver en el minuto 0:26 ) , es decir, sí va a subir pero no ya. En todo caso, no toda la carga utiliza ACPM, y en muchos lugares, especialmente rurales, son camperos u otros vehículos los que sacan o llevan los productos. Hay otros aspectos más que no nos da el espacio para profundizar pero por ejemplo, la gasolina también se usa en el campo en guadañas y motobombas.

Frente a toda esta situación, lo que el Gobierno nuestro debería hacer es fortalecer la producción nacional de combustibles, refinerías, para producir todo el combustible que necesitamos. Dejar de utilizar el precio internacional del petroleo y atarlo a los costos nacionales reales de produccion de los combustibles. Una fuerte industria petrolera nacional, una Ecopetrol fuerte puede vender con base en los costos nacionales. Si en esta materia el Gobierno Petro quiere ser de verdad de «cambio», debe superar las lógicas con las que se ha manejado este tema.

Hasta el momento parece estar en una senda continuista. Basta ver estas citas: « al subsidiar la gasolina, esa ayuda no mejora el entorno social ni mejora la distribución del ingreso, mucho menos en épocas de calentamiento global », « por pagar subsidio a los combustibles, el Estado colombiano se priva de darles unas respuestas muy importantes a los compatriotas ». Muchos pueden pensar que esto lo dijo Petro o alguno de sus ministros o congresistas, pero lo cierto es que son del Gobierno de Uribe en 2008 y 2010 respectivamente. No más de lo mismo, los combustibles son fundamentales para el país, para el bolsillo de los más pobres. Parafraseando al célebre congresista petrista Gustavo Bolívar: «Con combustibles caros no hay paraíso», el no entenderlo le puede explotar al Gobierno...