Bach y la adopción de la escala diatónica en occidente

Indudablemente Bach es uno de los tres grandes compositores de toda la historia de la música.

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Quién no se ha deleitado con la sugestiva y suplicante melodía de su Cantata 147 "Jesús, alegría de los hombres" o la majestuosa Coral Final de su "Pasión según San Mateo" que, repetidas desde las emisoras de radio contribuyen en nuestro medio al recogimiento espiritual de la Semana Santa. Cómo no recordar los elegantes escarceos de la flauta en la Badinerie de una de sus Suites Francesas o la inconfundible, lenta y afectuosa "Aria para la cuerda en sol" de otra de sus Suites Inglesas ?

Y al encontrarlo mencionado en todos los textos de historia de la música y en todos los catálogos de nuevas selecciones lanzadas al mercado discográfico, descubrimos nuevas facetas interesantes de su personalidad, por las que podríamos aproximarnos a él:  sus lances virtuosísticos, siempre victoriosos, en el dominio de los teclados;  la variedad de su producción que se extiende a lo largo de sus setenta y cinco años;  su venturoso segundo matrimonio con Ana Magdalena, quien le trascribió amorosamente  su obra en los diez últimos años de su vida,  en los que estuvo ciego;  el nacimiento de sus veinte hijos y la prematura muerte de más de la mitad de ellos; su trabajo como pedagogo musical en el la escuela del Ayuntamiento de Leipzig: su profunda vida espiritual, que fundamenta y se expresa a través de su intensa producción de carácter religioso y que constituye más del 90% del total de su obra. Queremos sin embargo referirnos a uno de los aportes más valiosos de su legado artístico y quizá menos conocido y reconocido.

A pesar de no ser Bach el inventor o elaborador de la escala diatónica ( lo había hecho dos siglos atrás el compositor italiano Giuseppe Zarlino, llamado universalmente Zarlin ), a él debemos su difusión, su aceptación y definitiva implantación en la música occidental.

Hasta comienzos del siglo XVIII supervivieron las antiguas escalas ascendentes griegas, dórica, frigia y mixolidia que, a través de la Edad Media se fueron trasformando en los modos plagales descendentes ( denominados de la misma manera pero con el prefijo hipo por iniciarse una cuarta por debajo ) y desembocaron en los llamados eólico y jónico, prácticamente equivalentes a nuestros modos mayor y menor, que ya eran empleados en las canciones y danzas populares ( a  pesar de la oposición de algunos eclesiásticos por su  sabor secular ) y que Zarlin definió matemáticamente a base de intervalos de tono y semitono mayor y menor ( “dos tonos, medio tono, tres tonos, medio tono”, como lo recitan los estudiantes en sus primeras lecciones de música ).

Bach, quien  había experimentado la complicación proveniente de la proliferación de diversas  escalas que dificultaba la fabricación, el aprendizaje y el dominio de los teclados, la sistematización de los conocimientos de armonía, la universalización de las técnicas de trascripción y copiado de textos musicales, así como las de trasporte de una tonalidad a otra, encuentra en la escala de Zarlin la solución a esos problemas y se dedica con entusiasmo a la composición de obras en este sistema, con miras a demostrar su conveniencia y comodidad. "El clave bien temperado" alude expresamente a ello desde su título y va demostrando en forma perfectamente preconcebida, la naturalidad y belleza de las modulaciones (2) facilitadas y casi implícitas en el manejo de la nueva escala. La misma intención mantienen otras de sus obras pedagógicas, como "El arte de la fuga", "La ofrenda musical" y hasta las sencillísimas piezas que para su segunda esposa, compuso en la colección conocida con el nombre de "Cuaderno de apuntes de Ana Magdalena".

Reconociendo que Bach no gozó en vida, de gran popularidad y de que el corpus de su obra cayó rápidamente en el olvido, sin embargo, a su muerte había conseguido su objetivo: la adopción universal del sistema diatónico. Los compositores del período clásico acogieron la nueva escala, convirtiendo en desuetas a las demás y legándola a su vez  a la posteridad.

Habrían de transcurrir cien años para que el mundo descubriera a Bach, a través del esfuerzo, admiración y ( porqué no decirlo ) de los considerables recursos económicos del compositor y director Félix Mendelssohnn Bartholdy, quien se dio a la tarea de difundir las obras de Bach mediante su propia orquesta.  Casi por primera vez  se ejecutaron sus grandes oratorios, sus suites para orquesta, sus conciertos y sus obras pedagógicas. A partir de ese entonces, el mundo musical acogió con devoción, respeto y casi veneración su enorme e invaluable obra. A partir de entonces no ha cesado de crecer su prestigio, hasta reconocérsele como uno de los pilares de la música occidental, encarnada en el acervo musical que  guardamos hoy como tesoro inapreciable. Su obra, aunque considerada por algunos como la estricta aplicación  de principios y esquemas teóricos en el arte de la composición, sin mezcla de sentimientos ni influencia de la condiciones personales del autor, ( lo que se conoce como predominio de la forma sobre el contenido ), y podría compararse con la frialdad de los razonamientos filosóficos de su casi coetáneo René Descartes en su “Discurso del método” o la "Crítica de la Razón Pura" que en las décadas subsiguientes formulara su coterráneo Inmanuel Kant, es apreciada por otros como la expresión de la perfección a que había  llegado la primera gran etapa del desarrollo del arte musical en la historia de la humanidad, el período barroco.

En síntesis, a Bach se atribuye haber puesto los fundamentos de la música europea que luego se generalizó y se conoce hoy como música universal. A Bach se le considera como el divulgador del sistema de ordenación musical que rige hasta nuestros días. Paradójicamente, Bach tiene en la actualidad, al inicio del siglo XXI, más admiradores y seguidores que buen número de los compositores del siglo anterior ( el XX ), que permanecen desconocidos o no encuentran la resonancia que las obras de Bach suscitan en sus oyentes.

 

NOTAS

(1)  VARIOS - Introducción a la Música - Colección Grandes Compositores - Salvat Editores - Barcelona - 1980

(2)   Entiéndese por modulación en música, el paso de un modo a otro ( mayor a menor o viceversa ) y aún de una tonalidad a otra.