Antes que sea tarde

En las últimas décadas la defensa de los derechos de los animales ha crecido con una gran fuerza; distintas voces se han levantado luchando incansablemente por su protección, su bienestar, hablando por quienes no pueden hacerlo.

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Por otra parte, es claro que el planeta está pasando por una crisis ambiental sin precedentes y posiblemente sin retorno, un rumbo medioambiental que indiscutiblemente afecta a seres humanos y animales. Sin embargo, en algunas ocasiones las voces del planeta se quedan en silencio y nosotros olvidamos que estamos socavando la salud de nuestro hogar.

Toda vez que los gobiernos de modo tradicional han atendido el tema del medio ambiente con un enfoque antropocéntrico y la defensa de los animales desde posturas especistas, es esperanzadora la llegada de políticas con visión ambiental que defienden la tesis que el desarrollo de la nación debe ser sostenible.

Ahora bien, pasando del plano general al plano particular, es preocupante que, en el departamento del Huila, son muy pocas las discusiones alrededor de la protección del medio ambiente y la defensa de los animales por parte de la dirigencia política regional. Y es que, no basta con conciliar en un término medio el cuidado de la naturaleza con la renta financiera, para ello, sería necesario redefinir el progreso, encaminándolo hacia el bienestar humano y animal, dado que, la protección del planeta, la defensa de los animales y el desarrollo y bienestar de los seres humanos deben ir de la mano si queremos extender nuestra existencia. Somos parte de una construcción colectiva y como tal, tenemos que exigir políticas públicas, proyectos, planes, metas y evaluación de la calidad ambiental que conlleve a su protección.

La lucha a favor de los animales es de suprema importancia, pues el respeto hacia los otros seres debería ser inherente a nuestra existencia. No obstante, de nada sirve proteger a los animales si no tenemos un planeta que ofrecerles-ofrecernos. Es inexcusable actuar antes que sea tarde.