apuestas

OPANOTICIAS

Opinión

Amenazada la cascabel del Huila

Aunque es un tesoro endémico del ecosistema huilense, la serpiente de cascabel está siendo capturada masivamente y eliminada sin contemplaciones por traficantes inescrupulosos en el nororiente del departamento, desde Tello hasta las estribaciones de la cordillera, en zona limítrofe con el Meta.

Amenazada
Por: Fernando Amezquita 02 Jul 2020

Por: Fernando Amezquita

02 Jul 2020

 

Colonias de migrantes venezolanos también aprovechan el desorden para hacer de las suyas con la captura y venta de  estos ejemplares herpetológicos, luego de aposentarse en las periferias de Baraya y Colombia y practicar una forma de vida destructiva del hábitat, a partir del rebusque. A veces se ofrecen como fuerzas de seguridad privada que protegen a los finqueros más grandes, al tiempo que controlan el flujo de visitantes ocasionales en la zona. Es una especie de mundo paraestatal que tiene sus propias reglas de convivencia y para el que cualquier advenedizo es motivo de sospechas y de seguimiento. La serpiente de cascabel hace presencia exclusiva en el Huila y en el Meta, pues no existen reportes de su vida silvestre en otras zonas del país.

El número mayor de ellas se localiza en América del Norte, que se precia de esa bendición de la naturaleza, en la que ese bicho ejerce un importante papel frente a la cadena alimentaria y a la selección natural, y como tal es protegido por la legislación más rigurosa. Aquí, en el territorio huilense, su presencia majestuosa termina en costales y canecas de fincas y haciendas hasta donde llegan compradores y curanderos espontáneos de Neiva para trasladarla en esas condiciones penosas hasta esta capital. La serpiente de cascabel sufre un doloroso confinamiento sin comida y sin agua antes de ser cruelmente eliminada.

Por una sola culebra, los predadores desembolsan en el terreno 60 mil pesos que se convierten luego en cifras astronómicas en el gremio de los supuestos naturistas que las preparan para su ingesta por parte de enfermos terminales. El mercado subrepticio mueve centenares de millones de pesos en desarrollo del tinte curativo-supersticioso que se le atribuye al vistoso animal, que es pulverizado y encapsulado en presentaciones hasta de 60 grageas listas para el consumo humano. Al darle una fama, mal ganada, de curador del cáncer este ofidio es hoy acosado en sus propios dominios de la naturaleza, desde Tello, pasando por Baraya y Colombia y remontando la cordillera hacia los Llanos Orientales. Su exuberante población, algo exótica en razón de su figura escamosa y de sus cascabeles sonoros en la cola –‘que atraen la buena suerte’, según sus verdugos-  puede estar cerca de la amenaza de extinción, al creciente ritmo de los agentes del rebusque, entre los que se cuentan personajes de la vida pública neivana en su calidad de intermediarios, quienes son capaces de vender hasta la propia madre con tal de participar de este ventajoso mercado.

Los dueños del lucrativo negocio de captura y confinamiento del reptil se concentran en la Hacienda los Mangos, a 30 minutos del casco urbano de Baraya, en dirección al municipio de Colombia, y en toda la zona rural de esta última comprensión, fronteriza con los Llanos Orientales. La jurisdicción huilense convive también con culebras como la cazadora, la pitón y la boa, animales inofensivos, por igual perseguidos en medio de la ignorancia secular. La categoría de serpiente obedece a la cabeza en forma triangular de algunos reptiles, entre ellos la culebra de cascabel.    

 

 

 


Loading...