¡Al matadero me voy tranquilo!

El presidente Petro no para su locomotora del cambio. A escasos tres días del balance de los cien primeros días de su gobierno, el presidente nos entrega tres batacazos que tienen de muerte a sus opositores y a aquellos que se resisten a entender que el cambio es una realidad.

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1. A comienzos de semana, el presidente nos anuncia el restablecimiento de los mataderos públicos, como estrategia para disminuir el costo de la carne, restituir el trabajo y fuente de ingresos de chimberos y matarifes de más de 3.000 pueblos de Colombia, a quienes se les había expropiado su actividad y derecho al trabajo, en beneficio de unas elites que no solo se engulló sus ingresos, sino que condenó a millones de colombianos, a privarse de comer carne y conformarse con verla solo en televisión. En mi caso personal, estaba cansado de comer solo nuca, canilla y bofe de vaca vieja. Ya vere en mi nevera chatas, lomo y costilla, para almorzar como debe ser.

 

Las bondades de esta decisión, tiene su propio ejemplo en nuestro departamento y quiero referirme de manera puntual al municipio de Gigante (Huila), que tenía uno de los mejores mataderos del Huila, pero tuvo que cerrar sus muy buenas  instalaciones, dizque porque no cumplía con los requisitos sanitarios exigidos por el INVIMA,  en desarrollo de los lineamientos establecidos en el decreto 1.500 de 2007, expedido por el Ministerio de la protección Social, por medio del cual se estableció el Reglamento Técnico, Inspección, Vigilancia y Control de la carne, para no hablar de la manguala que se fraguo,  para entregar el monopolio y comercialización de la carne de ganado vacuno, en beneficio de poquísimas personas y en contra de millones de colombianos. Los costos de estas jugaditas monopólicas, obviamente se trasladan al consumidor final de la carne, pues en el caso de Gigante aquí en el Huila, el matarife tiene que pagar el transporte de la vaca del potrero al pueblo, del pueblo hasta Garzón, pagar el degüello o sacrificio del animal y después volverlo a transportar a Gigante para su comercialización. ¿Quién paga estos costos?   ¡Pues el pueblo consumidor!  

 

Yo me crie consumiendo carne de ganado vacuno comprada en mataderos públicos y nunca vi que esa práctica de comer carne de res comprada en matadero público, fuera un gravísimo riesgo para la salud de las personas, como ahora se indica por los dueños de este negocio gordo, con la complacencia de los gobiernos. A mis 59 años de edad gozo de plena salud y estoy más alentado que una gallina.

 

2. En desarrollo de su propuesta de PAZ TOTAL, el presidente Petro, en una intrépida decisión política, ha designado a José Félix Lafaurie, uno de sus más enconados contradictores, miembro del equipo negociador en los diálogos con el ELN. Una determinación de estas dimensiones, solo es posible en una mentalidad superior que se la juega a fondo por intentar lograr la pacificación del país, como requisito de progreso, crecimiento económico y equidad social, sin dejarse encarcelar por odios ni pasiones subalternas, que le impidan un registro favorable en la historia de la humanidad; en una clara diferencia, con lo que hizo el sepulturero mayor.  No quisiera estar en el pellejo de Lafaurie, pues el veneno recalcitrante de algunos integrantes del Centro Democrático, se lo quieren tragar por traidor; su esposa Cabal, lo quiere decapitar en sus aposentos y tálamo nupcial y le da órdenes para que sea mero observador y nunca negociador, válgame Dios! Pero Lafaurie no estaba solo; pues como a Moisés, fue salvado en buena hora por el dueño del aviso, quien, con audaz pragmatismo político, ha sostenido que apoya la participación de Lafaurie como integrante del equipo negociador con los Elenos.

 

3. Antes de finalizar la semana, Petro nos sorprende con su anuncio de cambios en el bachillerato en Colombia, advirtiendo que se permitirá a los estudiantes, dos años antes de terminar sus estudios, como ocurre en USA, EUROPA O CANADA, del cual soy testigo directo, por la experiencia vital de mis hijos que estudian en este gran país, TOMAR clases o ver materias universitarias. Si pedimos más, en tan solo 105 días de gobierno, ¡que nos piquen caña!

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