apuestas

OPANOTICIAS

Opinión

A respetar la institucionalidad y cumplir lo ordenado

Un grupo de soldados salen a la carretera y deciden detener un carro, este se demora en hacer el pare respectivo y uno de los soldados dispara y mata a Juliana Giraldo, una mujer que iba en un carro en Miranda, Cauca.

A
Por: Miguel de Leon 28 Sept 2020

Por: Miguel de Leon

28 Sept 2020

 

El video de su compañero, poseído por el dolor y pidiéndoles explicaciones a los soldados, que solo bajaban la cabeza y no sabían qué hacer, es desgarrador. ¿Qué más podemos decir sobre otro acto atroz cometido por un miembro de la Fuerza Pública? ¿No ha sido suficiente el debate de las últimas semanas? ¿Seguiremos escuchando la explicación de las “manzanas podridas” y la pretensión oficial de que eso basta y cualquier exigencia adicional es parte de una campaña para desacreditar al Ejército o la Policía?¿O escuchar explicaciones tan fabricadas, como “la bala reboto” o “el detenido se golpeó el mismo”. Lo cierto, algo no está funcionando bien, los colombianos confían cada vez menos en los miembros del Ejército y de la Policía. 

Y no ayuda la posición de la uribestia de apoyar cualquier abuso, incluso decir como dijo uno de sus ideólogos, Rafael Nieto, quien fue viceministro de Justicia; "uno tiene que sostener que, aunque sea lamentable, la muerte puede estar justificada en un Estado de derecho". Insistió en que no hay justificación para que el ministro de defensa renuncie y que no hay una conducta generalizada de la Policía Nacional. Nieto también habló sobre un ejercicio para no generalizar a las autoridades "si bien hemos tenido casos, son aislados, todos no son malos y no podemos hablar de 'manzanas podridas'". Hagamos algunas claridades. El Ejército y la Policía son instituciones que han ayudado a la construcción de nación, a protegernos, y eso no está en duda. Sin embargo, aunque aparentemente la cifra de abusos sea “reducida”, el hecho de que existan, y lo hagan tan a menudo, y perpetúen un patrón de desequilibrio de poder, debe invitarnos a pensar en qué estamos haciendo mal para que haya “tantas manzanas podridas”. Como anotó alguien; hay trabajos donde, simplemente, no puede haber manzanas podridas. El Ejército y la Policía deben ser espacios impecables. 

Y la “manzana podrida” es solo una, el gobierno de Duque. Es decir es un problema estructural. Es imposible pedirle más a un gobierno que su cabeza viola de manera tan absurda la Constitución y lo hace por ejemplo,  tras la decisión del presidente Iván Duque de solicitar a la Corte Constitucional, la revisión del fallo de la Corte Suprema sobre los excesos de la fuerza pública en medio de las manifestaciones, cuando se sabe que este fallo es vinculante y obligatorio y no hacerlo así, desacatar esta orden judicial puede ser considerada como una ruptura del estado de derecho. Pero  igual, como dice el exmagistrado José Gregorio Hernández como en este Gobierno ha sido reiteradas las veces en las que se incumplen los fallos de las cortes. “La contradicción a cumplir los fallos de la Corte es abierta y además reiterada, lo propio pasa en esta ocasión. Entonces se proclama por parte del Gobierno que se respeta la institucionalidad y que se cumplen las sentencias judiciales, pero en la práctica no es así”. 

Curiosamente esa extrema derecha y sus vasallos, denuncian un golpe de Estado. Pero es claro, que la orden de la Corte Suprema al Ejecutivo tiene la intención de defender el estado de derecho, la Constitución y, en últimas, la democracia. Ahora, la derecha pretende llevar a una discusión puramente jurídica, para desviar la atención pública del contenido fundamental del fallo de la corte; lo que no pueden ocultar es que los hechos que motivaron dicho fallo, son hechos que constituyen una declaración de guerra contra la población civil y un golpe mortal a la institucionalidad. Por eso, el fallo, es un avance gigantesco en la tarea por la implementación práctica y eficaz del Estado social de derecho que nos legó la constitución del 91, y que sectores de la ultraderecha han ido desmontando poco a poco, ya sea por la vía de las reformas retardatarias o por la vías de hecho, como en efecto está sucediendo actualmente con muchos de los procedimientos de este gobierno, como lo estamos viendo con la negativa del ministro de Defensa a cumplir con el fallo de la Corte Suprema hasta tanto no lo revise la Corte Constitucional, conducta que tipifica un desacato a la autoridad judicial desde el más alto exponente de la seguridad del Estado. 

Por encima de todo, toca aprovechar estos espacios de debate democrático  que se van abriendo para impulsar la lucha del pueblo por su defensa, consolidación y desarrollo en el tiempo y en el espacio, insistiendo en la demanda de una profunda reestructuración de la Policía Nacional en lo que tienen que ver con la formación en los derechos humanos, su traslado al Ministerio del Interior, una Policía Nacional con criterio civilista, con alto grado de profesionalismo, desligada de la tal guerra contra el narcotráfico y de la corrupción interna, con un cambio de mentalidad frente a la doctrina de la seguridad nacional y del enemigo interno.  

 

 

 

 

 


Loading...