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A la corrupción se le llena la boca hablando de dinero

Cuando alguien habla mucho, o con orgullo y gran interés, se dice que se le “llena la boca”, y es frecuente que vaya seguido de una oración que contrasta con el aparente interés, expresando así hipocresía o falta de coherencia.

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Por: Miguel de Leon 27 Jul 2020

Por: Miguel de Leon

27 Jul 2020

 

Por ejemplo; “todos los días a Duque, se le llena la boca con la palabra dinero', pero ¿dónde está el dinero del cual habla? En su diario programa de televisión de las 6:00 p.m.,  el "presidente" Duque sin ni siquiera sonrojarse. Se le “llena la boca” diciendo que su gobierno ha invertido 117 billones (Con B) en la atención de la pandemia. Y a cualquier mortal se le llena la boca pronunciando esa cifra. Y Duque repite y agita, ampuloso, la cifra de $117 billones, 11 % del PIB, dizque para paliar la crisis. Pero nadie los ve. Salvo los banqueros, no los ven los pequeños empresarios, ni los desempleados, ni los pobres arrojados a la miseria, ni los hospitales ni el 76 % de los médicos que salvan vidas sin contrato de trabajo. Y el presidente no explica dónde esconden el tesoro que, sin ojos encima, podrá desaparecer entre dentelladas de corruptos. 

Una institución que nadie puede decir que sea mamerta o izquierdista, como lo es el Observatorio Económico de la Universidad Javeriana, uno de los centros de pensamiento más serios del país sobre el tema, afirmó con documentos irrefutables en la mano, que el gobierno sólo ha gastado en la pandemia 5,7 billones de pesos. Además; agregó el informe que no hay cuentas claras de cómo se han invertido los recursos. Y si las cosas fueran lógicas, cuando cese la pandemia el “presidente” Duque se verá abocado a las más grandes movilizaciones populares en la historia del país. No puede estar hablando de inversiones billonarias cuando en buena parte de los hospitales públicos no hay elementos de bioseguridad, cuando un altísimo porcentaje de estudiantes no pueden estudiar por falta de conectividad y de aparatos de cómputo, cuando en regiones como el Pacífico los ventiladores mecánicos no los han visto ni por televisión. Y cuando la gente se muere de hambre por que las ayudas ofrecidas y supuestamente repartidas, nunca llegaron a sus bocas.  

Y uno escucha y yo escribo acá, como con esos 117 billones de pesos que se le llena la boca al presidente cuando lo pronuncia; se resolverían buena parte de los desafíos históricos de Colombia: la gratuidad en la educación superior pública vale sólo 10 billones; y otro tanto valdría el saneamiento básico (acueducto y alcantarillado) del Pacífico y el Caribe colombiano. Los Datos son tercos y nos indican que, $60 billones, serían garantía de crédito para los bancos, es decir, no recursos gastados. Pero todos los traslados reales para la crisis suman apenas $3,6 billones, un modestísimo 0,34 % del PIB. Es que anuncios del presidente, no son gasto. Se sabe que de los $6,8 billones girados a salud (casi todo gasto corriente), $5,7 billones terminaron en las EPS, descontando dos billones para pagar incapacidades que éstas debían haber cubierto. De los 673.000 trabajadores de salud, apenas el 24 % tiene estabilidad laboral. 

Casi todo en este Gobierno parece trabajar para convertir la pandemia en medio para armarles una danza de los billones a los dueños de la fortuna, mientras acaba de hundir en el hambre a la mitad de la fuerza laboral. Por eso. Sólo el 4,9 % de las micro y pequeñas empresas (fuente del 90 % del empleo)  han recibido ayuda oficial. Y dice Portafolio que del medio billón destinado a crédito para nómina de microempresas, a 18 de junio apenas se había desembolsado el 0,62 %. La feria ofrece también su arista macabra: el primer día sin IVA disparó la velocidad del contagio, que ya corría hacia la cima, duplicó la cifra proyectada de muertos y los otros días sin IVA la repotenciarán aún más. Todo montado sobre la ficción de que la venta masiva de televisores extranjeros, negocio de importadores, reactivaría la anomía colombiana. Desentendido del desastre que el propio Gobierno agranda, ahora se muestra éste alarmado ante la inseguridad que se pasea desafiante por las calles. ¿Olvida que la curva de inseguridad sube a la par con la del hambre? 

 

Toda esta información la he sacado del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana que sobre los $117 billones que el Gobierno dice haber destinado a la pandemia no hay cuentas claras ni plan concreto de gasto. Sólo hay información de “una pequeña parte de los recursos”. O sea, Presidente: ¿dónde están los $117 billones? 

 

 

 

 


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