A abrir el ojo

Este es un mandato inaplazable pese a la relatividad de las verdades, de las realidades, que se desatan en el país, y cuando se asocian conflictividad y pandemia en un contubernio demoledor.

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Una se esconde detrás de la otra y aquélla se mimetiza en ésta, frente al tema de la estadística criminal –y no nos referimos al DANE mentiroso-. La muerte llega inexorable a visitar muchas jurisdicciones cuya tradición es el aniquilamiento. Para la muestra un botón: en Montería van más de 100 muertes violentas en lo que va corrido del 2021 (tomado de 123 Colombia Boletín de Noticias, 28-04-2021). Tal vez tengan ellas que ver con las huellas recientes del fortín paramilitar en la zona afectada, y con unas prácticas culturales recurrentes para ejercer el dominio pleno del gamonalismo y abonar la tierra con sangre.

Sin temor a una lamentable equivocación, se puede decir que fuera de Neiva, asustan… Para algunos hechos graves, aislados, paralelos a la agenda informativa oficial, en la ciudad existe un silencio impuesto por las élites empresariales y políticas, sobre todo, para acallar ‘la información negativa’ que aleja al turismo del territorio y desdibuja la semblanza pastoril y agropecuaria de algo más de un millón de habitantes, de antes y después del virus. No obstante, ese modelo de ocultar hechos, mentir y, a la vez, concentrar el manejo de los medios de comunicación en dos y, si al caso, tres trust multinacionales tiene una naturaleza abiertamente global, en tanto que esclaviza y persuade a los receptores ingenuos. La automatización del mundo, la robotización, produce ciudadanos autómatas, entre gruesas cadenas y grilletes de sumisión.

POR LOS PERROS

Del boletín 123 Colombia destacamos el acuerdo concejil animalista de Bogotá y su vigencia desde este año, que produjo el retiro de los perros encargados de labores de seguridad y vigilancia en tres universidades capitalinas; se busca con ese acto administrativo preservar sus vidas e integridades a las que tienen derecho como seres sintientes. La concejal animalista Andrea Padilla ofició al grueso de entidades educativas del país en tal sentido, por lo que se espera una respuesta consecuente de los templos de la sabiduría.

Cabe señalar que la relación entre perros y vigilantes privados, en el caso común de los caninos en abandono que buscan asilo y protección en diversas instalaciones al paso de su incierto camino, y que lanzan voces de socorro desesperadas, no pasa de ser un acto solidario menor sin mayor significado para la defensa de los animales en cuestión. El perro ofrenda su vida a cambio de la de sus amigos celadores en el momento de un ataque, o de un asalto sorpresivo. Entonces, en sana ley, no merece el trato de ‘arrimado’ que le brindan sus supuestos amos y amigos responsables, con honrosas excepciones de carácter lógico.

Una perra criolla, rescatada en Almacafé, en unas instalaciones de tamaño considerable, al norte de la ciudad, recibía el auxilio permanente del administrador de la firma cafetera: comida, techo, servicio médico (intervenciones quirúrgicas en caso de ser atropellada accidentalmente por carros y camiones pesados del sector). La perra vivió en longevidad hasta cuando sus fuerzas lo permitieron. Desde el cálculo de la edad humana, al cambio, duró cerca de un siglo… Cada año de un can se multiplica por siete, de acuerdo con la medicina veterinaria.