¿Y el precio del combustible?

Los colombianos enfrentamos una situación muy compleja en relación con el futuro del país y todo se deriva del precio de la gasolina. Por estos días salió a la luz que el fondo que estabiliza el precio de la gasolina se encuentra en números rojos.

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El nombre que hoy tiene en vilo la calidad de vida y el futuro del país es el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles -FEPC-, este fondo según el Ministerio de Hacienda es el encargado de “Estabilizar los precios de los combustibles para los consumidores colombianos, es decir que matiza la diferencia entre los precios internacionales y los precios nacionales, pagando a los productores e importadores dicha diferencia”. En otras palabras, se encarga de bajar los costos de los precios de la gasolina que hoy compramos los colombianos día a día.

Si bien es cierto que la Ministra de Minas, Irene Vélez, dio una cifra irreal y absurda en relación con el dato exacto, es cierto que hoy el FEPC si presenta serios problemas para la economía del país.  Lo lógico sería que se buscará la forma de financiar este fondo de manera diferente, la realidad es que hoy este fondo es financiado con dinero del presupuesto general de la nación. Según cifras del Ministerio de Hacienda del año pasado, se estima que a la fecha generaría un déficit de 10 billones de pesos por trimestre. Una deuda de esta magnitud hace que sea inviable la sostenibilidad fiscal de un país.

El déficit económico que hoy tiene el FEPC es crónica de una muerte anunciada, solamente este Gobierno ha sido capaz de asumir el costo político de realizar el alza de los precios de los combustibles. Sin embargo, este Gobierno debería ser consciente de que lo debe realizar de manera responsable para mitigar el costo político y disminuir los efectos económicos que sentirá la sociedad.

Ahora bien, es importante analizar porque hoy el FEPC tiene este déficit económico. En términos generales se debe a que los combustibles han tenido una subida histórica y abrupta en los precios internacionales. Además, el aumento de la tasa de cambio en niveles históricamente altos han incrementado las brechas entre los precios internacionales de los combustibles líquidos con los precios nacionales.

Es cierto que muchas personas pueden llegar a pensar que por el hecho de no usar tanto una moto o un carro no le afecta directamente. Sin embargo, esta situación de un alza tan abrupta de los precios del combustible tiene una afectación directa con el costo de vida. Por ejemplo la comida va a tener un aumento de sus precios de manera abismal, los que tenemos la oportunidad de ver como es la labor del campo sabemos que desde el momento de la siembra, la recogida y el transporte hasta el punto de venta se ve influenciada por la fluctuación del precio de la gasolina. Un hecho es claro es que si sube el precio de la gasolina subirá el precio del flete del transporte, lo que se traduce en aumento del costo del producto para el consumidor final para que lo pueda comprar en la tienda más cercana. Adicionalmente, si sumamos a esta situación el aumento del desempleo en Neiva, estaríamos ante una situación aún más compleja, con mayor desigualdad.

Lo más lógico sería que se aumentarán de manera lenta y gradual los precios de los combustibles, un aumento del precio del 60% de un día para otro tendría efectos irreparables para la sociedad, inclusive aumenta la brecha de desigualdad social que hoy tenemos en Colombia. En caso de que no se encuentre una forma de salvar la deuda del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles y sea necesario recurrir a subir los precios de los combustibles se debe realizar de manera responsable con la ciudadanía, los más afectados serán las personas menos favorecidas del país. Debemos como sociedad trabajar con compromiso para mitigar los efectos que vienen con esta crisis del aumento del precio.

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