Cecilia López, la Superministra del Agro

Sin lugar a dudas, una de las carteras de mayor importancia en el Gobierno Petro, es la de Agricultura y Desarrollo Sostenible, pues deberá afrontar temas como la baja productividad del campo para iniciar un proceso en el cual Colombia se vuelva una “potencia mundial de alimentos”...

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Así lo manifestó la nueva jefa del MinAgricultura, Cecilia López, quien tiene retos como modernizar el campo, fortalecer la actividad del agro, sacar adelante la reforma tributaria y luchar por la reivindicación del campo colombiano. Así las cosas, el campo colombiano es uno de los sectores que más espera del nuevo gobierno. Ministra: en medio de tantos desafíos que tiene a su cargo, es importante resaltar que el ordenamiento del territorio debe darse alrededor del agua, estoy segura de que usted diseñará políticas que impulsen la producción y a la vez protejan los páramos, ríos y acuíferos. De igual manera, la mujer rural debe tener un papel fundamental en la gestión del MinAgricultura. Las contribuciones de las mujeres rurales también son esenciales para la conservación de la biodiversidad, ya que desempeñan un papel de liderazgo como administradoras de ecosistemas. Son guardianas, defensoras del agua, las semillas, los bosques, los territorios y los ecosistemas. A través del conocimiento y la experiencia local, las mujeres rurales a menudo entienden su entorno y las necesidades de su comunidad mejor que nadie. Transmiten conocimientos tradicionales, contribuyen significativamente al sostenimiento de la agricultura, la seguridad alimentaria, la nutrición y la salud. Promover la participación política y la representación de las mujeres rurales en la toma de decisiones contribuiría significativamente a reducir la pobreza y fortalecer la seguridad alimentaria y la resiliencia climática. Estamos dispuestas para aportar en el cumplimiento de metas ambiciosas, pero posibles.  

La duplicación de la demanda mundial de alimentos proyectada para los próximos 50 años plantea enormes desafíos para la sostenibilidad tanto de la producción de alimentos como de los ecosistemas terrestres y acuáticos y los servicios que brindan a la sociedad. Los agricultores son los principales administradores de las tierras utilizables y moldearán, quizás de manera irreversible, la superficie de la Tierra en las próximas décadas. Los nuevos incentivos y políticas para garantizar la sostenibilidad de la agricultura y los servicios ecosistémicos serán cruciales si queremos satisfacer las demandas de mejorar los rendimientos sin comprometer la integridad ambiental o la salud pública.

Colombia es un territorio que cuenta con amplias zonas agrícolas, aptas para el cultivo de alimentos, sea a nivel interno o destinados para al comercio exterior: Pero, existen diversas problemáticas que impiden que esto se lleve a cabo, genera desafíos en cuanto al agro se refiere, para efectos de la competitividad y el logro de un espacio dentro de los mercados internacionales, que se evidencian como es el caso del abandono estatal, que se traduce en falencias en la política general de tierras e infraestructuras vial no amigables con el medio ambiente y de políticas gubernamentales que han generado un déficit en el mercado interno imposibilitando la obtención de tecnología adecuada para la innovación de los productos de exportación. Todo esto sumado a las problemáticas de orden político, económico y social, producido por el flagelo de la violencia que ha azotado principalmente al campo colombiano. Esto ha puesto en peligro al campesinado colombiano como parte fundamental del sector agrario, que se ha visto forzado al despojo y desplazamiento de sus tierras. Por estas razones, es necesario en Colombia implementar modelos de innovación y diseño que permitan saltar la brecha de estas dificultades de forma definitiva.

Nuestro país es considerado como una despensa de alimentos, la agroindustria colombiana representa alrededor del 7% del PIB total del país y el 7,4% de las exportaciones totales. Esto muestra una clara inclinación hacia la agricultura y la urgente demanda de tecnificación del campo. Más aún si se considera el aumento de casi un 70% en la producción de alimentos, proyectado para 2050, para proveer de alimentos a las personas que habitarán el mundo. Sin embargo, incluso con los esfuerzos del gobierno, el trabajo en el sector agrícola colombiano de pequeña escala es rudimentario y tradicional. Esto conduce a la degradación de la tierra y la baja producción, lo que impide que los pequeños agricultores compitan en los mercados nacionales e internacionales en igualdad de condiciones. 

Uno de los retos del sector agropecuario es lograr que la asistencia técnica sea una condición necesaria para el seguimiento a los créditos otorgados a pequeños y medianos productores del sector agropecuario, constituyéndose en un mecanismo de control orientado a evitar la desviación de los recursos de crédito desembolsados y a la consolidación de los proyectos productivos que se pretende financiar. El sector, además, pide orientar recursos derivados de las compensaciones ambientales que deben pagar aquellos que como consecuencia de su actividad deterioran el medio ambiente, con el fin de que estos recursos se destinen al financiamiento de proyectos agrícolas y ganaderos sostenibles, bajo explotaciones agroforestales, silvopastoriles y en general que contribuyan con el medio ambiente.

Es importante articular la demanda de alimentos y materias primas agropecuarias de las instituciones públicas del país con la oferta productiva agrícola y pecuaria interna, como instrumento eficiente para promover consumo de productos nacionales.

En la intervención del Presidente Gustavo Petro en la 78ª Asamblea de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) y Séptimo Congreso Empresarial Colombiano, insistió en que Colombia tiene que construir una política industrial porque es en la producción donde se genera la riqueza, y este es uno de los ejes centrales de la política del Gobierno Nacional. El primer paso está en el campo y por los impuestos, confirmando la necesidad de una reforma tributaria que se enfoque en la financiación de los programas sociales propuestos. “Tenemos que construir una sociedad más equitativa que comienza por el problema de la tierra, por el problema del impuesto; un sistema impositivo desigual no es válido para industrializar el país”. “Si se quiere industrializar a Colombia, hay que modernizar el campo”. Así se enfrenta el hambre que afecta a millones de colombianos. “Acabar el hambre tiene que ver mucho con la tierra, con la agricultura y la producción de alimentos, de los fertilizantes; pero es una misión acabar el hambre”.